Reino, Iglesia y Sociedad: Tres estilos ¿diferentes?


Por Carlos Mraida.

Soy pastor de una iglesia ubicada en el centro de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Por lo tanto, la siguiente es una lectura sudoccidental de la realidad.

Seguramente desde otras latitudes la visión podrá ser diferente. Sin embargo. como estamos en un mundo cada vez más globalizado, seguramente encontraremos puntos en común.

Estoy usando la palabra estilo porque es la que mejor representa nuestro tiempo posmoderno. En efecto, la posmodernidad es un estilo cultural que responde a condiciones socioculturales. Si en las sociedades tradicionales la posición de una persona estaba determinada por su rol, y en las sociedades modernas la posición estaba determinada por el logro, en tiempos postmodernos la posición de una persona está determinada por el estilo. A medida que cambia el estilo, debemos cambiar con él, porque si no nuestra identidad quedará en duda. Vicente Verdú, uno de los más agudos investigadores de los fenómenos contemporáneos, escribió un libro llamado "El estilo del mundo", con uno de los análisis más certeros sobre nuestro tiempo. Y justifica el uso de la palabra estilo y no espíritu, porque estilo "evoca mejor la sinuosa apariencia" de nuestra sociedad hoy. Quisiera usar algunas de las tendencias que el sociólogo español marca para ubicamos en la realidad de nuestra sociedad actual.

1 El estilo de este mundo: 
1. El estilo de este mundo es el del pensamiento débil: Gianni Vattimo define a la posmodernidad como una especie de Babel informativa, donde la comunicación y los medios adquieren un carácter central. La postmodernidad marca la superación de la modernidad con sus modelos cerrados de las grandes verdades, de fundamentos consistentes. 

La postmodernidad abre el camino, según Vattimo, a la tolerancia, a la diversidad. Es el paso del pensamiento fuerte, metafísico, de las cosmovisiones filosóficas bien perfiladas, de las creencias verdaderas, al pensamiento débil. La posmodernidad es un estilo de pensamiento que desconfía de las nociones clásicas de verdad, razón, identidad y objetividad, de la idea de progreso universal. Contra esas normas iluministas, considera el mundo como contingente, inexplicado, diverso, inestable, indeterminado, un conjunto de culturas desunidas o de interpretaciones. Todo esto engendra un grado de escepticismo sobre la objetividad de la verdad, la historia, las normas, y la coherencia de las identidades.

Mimmo Paladino
2. El estilo de este mundo es el de la globalización. El mundo globalizado ha instalado la tendencia de nuestro mundo a la homologación, a pesar de los movimientos nacionalistas, tribales y folkloristas. Lo que se conoce como el McWorld. Vivimos en el mundo de las franquicias, con la intencionalidad fuerte de que todos comamos lo mismo, vistamos igual, juguemos igual, vivamos en ciudades genéricas, tengamos similares sistemas políticos y financieros, bajo un mismo componente cultural: el occidental y especialmente el norteamericano. Lo particular y diverso se "suman" al paquete cultural homogéneo, con el propósito de introducirlo mejor.

 El resurgimiento del islamismo ha dado la impresión de que el mundo frenaba la occidentalización pero nada ha cambiado profundamente. Pierre Bourdieu decía que la globalización no es un efecto mecánico de las leyes de la técnica o de la economía, sino una creación política. Una progresiva creación del capitalismo con el propósito de establecer las mejores condiciones para su funcionamiento y dominación. Una dominación blanda y cautivadora que ofrece una misma cultura propensa al desarrollo del negocio. La globalización tiene color norteamericano.

El dominio norteamericano comenzó por la fascinación por sus industrias. Junto a ello sobrevino la influencia social y moral: divorcios, competencia feroz, los derechos civiles, el feminismo, el super individualismo, el estrés, el ecologismo, el neoliberalismo, el voluntariado, lo gay, el shopping. Alcanzó el status de primera potencia económica en los años veinte del siglo pasado, logró un glamur humano en la década de los treinta, su apoteosis en los cincuenta, arrasó el mundo financiero durante los ochenta se hizo imperio mundial tras la caída de Berlín, en 1989. Nunca antes en la historia de la humanidad un solo país reunió tanto poder. La hegemonía norteamericana después de la caída del muro de Berlín es indiscutible. La arrogancia militar y financiera ha provocado que la imagen de la superpotencia se haya deteriorado significativamente.

Esto hace que el capitalismo globalizado utilice una nueva estrategia. No está para avasallar, sino para hacer amigos. No busca ser temido, sino obtener los mejores resultados por ser "encantador". Una presencia sutil, blanda.

3. El estilo de este mundo es el del nuevo capitalismo: El capitalismo ha pasado por tres fases. La primera es el capitalismo de producción, que fue desde finales del siglo XVlll hasta la Segunda Guerra Mundial. En esta etapa lo principal eran las mercancías. La segunda fue la del capitalismo de consumo, desde la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del muro de Berlín. El énfasis fue que los artículos estaban envueltos en el habla de la publicidad. Y la tercera etapa, la actual, lo que Verdú llama el capitalismo de ficción, surgido a comienzos de los años noventa del siglo XX. Y el énfasis está en la importancia teatral de las personas. Los dos primeros capitalismos se ocupaban primordialmente de los bienes, del bienestar material, pero el actual capitalismo de ficción se encarga de las sensaciones, del bienestar emocional.

Los dos primeros abastecían la realidad de artículos y servicios, mientras que el capitalismo actual ofrece producir una nueva realidad. Es decir, una segunda realidad o realidad de ficción, con la apariencia de ser una realidad mejorada.

De esta manera el capitalismo deja de ser meramente una organización económica y social, y se convierte en civilización.  

4. El estilo de este mundo es el del show: La guerra santa, la responsabilidad moral de las empresas, el comercio justo, el marketing con causa, la “trasparencia" de la política, la estética de les injertos, la orgia futbolística, los reality show, la video vigilancia universal, la cultura del Shopping, la ciudad como parque temático, la democratización, la clonación, son fenómenos del capitalismo de ficción, donde la realidad se convalida por la realidad del espectáculo. Según Baudrillard, el mundo contemporáneo se caracteriza por un proceso de desmaterialización de la realidad: la mirada del hombre ya no se dirige hacia la naturaleza, sino hacia las pantallas de televisión, la comunicación se ha convertido en un fin en sí misma y en un valor absoluto. Todo es un espectáculo, y para ello es precise convertir al ciudadano es un espectador, y vender las entradas a todo un planeta homogenizado. “Los espacios donde compramos, a donde viajamos, donde vivimos, van camino de convertirse en un teatro donde ya somos actores y espectadores, clientes y artistas". O como dijo el famoso consultor internacional Tom Peters, "todo el mundo está ya en el negocio del espectáculo".

Las técnicas del espectáculo están incorporadas a la religión, a la educación o a la guerra y ninguna actividad queda fuera del show business, porque los ciudadanos aspiran a no aburrirse nunca, escapando del peso y gravedad de la realidad. Erich Fromm sostenía hace medio siglo, que el estado estaba interesado en crear individuos deprimidos porque gobernar a unos ciudadanos depresivos seria siempre mas fácil a los efectos de la manipulación, y porque el individuo en ese estado no tiene fuerzas para protestar ni revelarse. Pero hoy la estrategia es otra.

El estilo actual del mundo ha comprobado que el individuo entretenido es el que protesta menos y deja de revelarse. El título del libro de Neil Postman, Amusin Ourselves to Death (Divertirnos hasta morir) revela el objetivo de este tiempo. En la mitad del siglo XX la industria de la defensa fue clave en el desarrollo norteamericano. Pero hoy el primer lugar lo ocupa ventajosamente el sector del entretenimiento.

En España se han construido en los últimos años más de 60 parques de ocio. Países en crisis como Argentina en el 2002, a pesar de la adversidad tienen una demanda creciente de entretenimiento. Todo tiene que ser divertido. La lucha por los pobres no se hace mas con actos revolucionarios ni con protestas masivas, sino con recitales de rock. Lo único que tiene relevancia es que sea entretenido. En Gran Bretaña los desembolsos en ocio y diversiones han superado a los de comida y bebida. "nosotros vendernos felicidad", es el slogan de Disney, "porque felicidad es el mejor producto del mundo". Charles Baudelaire llamaba al arte "los domingos de la vida", los intervalos en que la experiencia estética convierte al tiempo común en fiesta. Pero hoy, en la sociedad del espectáculo, que todos los días de la semana intenta divertirnos hasta morir, siempre puede ser domingo.

5. EI estilo de este mundo es infantil: Una de las agencias de publicidad mas grandes del mundo, ha acuñado un término: AABKA, para calificar a los nuevos adultos progresivamente aniñados: "Adults Are Becoming Kids Again” (los adultos están volviéndose niños otra vez). Algunos han llamado a esta tendencia Vice is Nice (el vicio es hermoso), aludiendo a la inclinación infantil de procurarse satisfacciones continuas y urgentes.

Los adultos cada vez juegan más, no solo a deportes, sino a juegos. Los videojuegos contrariamente a lo que se cree no es un pasatiempo de niños y adolescentes exclusivamente, sino sobre todo de adultos. La Play Station, es considerada por la Sony como un modo de vida para adolescentes y adultos jóvenes. No hay que subestimar esta infantilización. Nuestra cultura globalizada avanza hacia una extraordinaria complacencia de la figura del niño o la adoración a la mentalidad del niño. Nunca como en los últimos años se han publicado tantos libros sobre la regresión a la infancia. Los jóvenes se resisten a ser adultos.

La escasez de compromiso político, la sustitución de la crítica social por el mantenimiento pasivo del status quo, las serias dificultades para asumir responsabilidades, el abandono y negligencia en la educación de los niños, los programas de televisión más vistos con un nivel menor al de un adolescente de secundaria, el retorno a los héroes de los comics, la vestimenta adulta con gorras, mochilas, camisetas estampadas en amplio crecimiento. No sólo se trata de borrar el paso de los años de la apariencia física, sino de la conciencia. La doblez de vida, que hace que los adultos intenten vivir disfrazándose de otros personajes, como lo haría un niño.

Quizás la apoteosis como signo del infantilismo sea el lugar absolutamente desmedido que tema el espectáculo deportivo. Las ciudades ya no se inmovilizan por una huelga general, sino por un partido de fútbol. El fútbol permite vivir una para-realidad infantilizada, sin tener que sufrir los elementos duros de la vida.

La version femenina son los talk shows y los reality shows. Mientras los hombres se trasladan a la para-realidad del partido, las mujeres cambian su realidad por la realidad de las peripecias que exponen los personajes de la televisión.





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