Despierte el gusto por la lectura, por Lourdes Cordero


_¡qué lata! Adiós a los juegos de fin de semana. Me quedaré en casa leyendo la novela que nos dio el ‘profe’ de literatura _ se quejó Juan mientras caminaba con su amigo después de salir de colegio.
_¿leerás toda la novela? _ Tomás se paró delante de Juan e hizo una mueca
_¡claro que sí!, no quiero reprobar la materia…
_En cambio yo tengo otras técnicas con el mismo resultado _Tomás le sonrió con picardía_  Como otras veces le pediré a nuestro amigo ‘traga libros’ que me pase su resumen del libro y…


El diálogo de estos colegiales probablemente es una muestra de una práctica extendida entre los alumnos. Sabemos que muchos de ellos en lugar de leer las obras que les asignan recurren a sus amigos que sí leen y copian los resúmenes o argumentos.

Esta práctica no está limitada entre los colegiales, se extiende también entre los universitarios. En algunas universidades latinoamericanas no siempre encontramos lectores mejores ni habituales

El ámbito eclesial tampoco esta libre de esta trampa. A veces sucede que algunos pastores o maestros predican o enseñan en base a algún bosquejo que sacaron de un libro. No estoy en contra del uso de bosquejos bíblicos, pero el orden debería ser: Lectura, reflexión y estudio del pasaje bíblico y sólo después el uso de una ayuda como un comentario o bosquejo. 

¿Qué dicen algunos estudios realizados sobre la lectura?
A continuación algunos datos que nos pueden ayudar a visualizar un poco la realidad de los lectores en América Latina. En Colombia el año 2005 el promedio de libros leídos por persona alcanzaba a 4.5.  En Bolivia  cada persona lee un promedio de dos libros por año mientras que en Japón, cada persona lee 49 libros. 

En Europa el lector frecuente alcanza al 70% de su población, en cambio en México el 70% de su población no tiene el hábito de lectura  En Japón el 91% de su población general ha desarrollado el hábito por la lectura y ocupa el primer lugar mundial, le sigue Alemania con el 67% y Corea con el 65%.  En Colombia, Venezuela, Chile, Argentina, Brasil y Ecuador los índices de lectura en la población general han disminuido drásticamente en los últimos años.

¿Es diferente este panorama al interior de la iglesia evangélica? Me temo que no hay diferencia alguna. Mi opinión es que en las bancas de nuestras congregaciones  encontraremos a muchos analfabetos funcionales;  es decir personas que sabiendo leer y escribir no aplican estas habilidades para aplicarlas a su vida personal y profesional. En otras palabras no leen libros, incluyendo la Biblia, y limitan la escritura a lo estrictamente necesario.

Reconozco que el tema de la lectura, la falta de hábito o niveles pobres en la comprensión lectora es complejo. Además de la pobreza e inequidad, está el tema de la falta de  oportunidades para acceder a una educación digna y una vida en mejores condiciones. Ante este cuadro, lo que no podemos hacer es limitarnos a lamentarnos por esta condición. En nuestro campo misionero, sea la familia, iglesia, lugar de trabajo o estudio podemos contribuir a fomentar el hábito de la lectura. Uno de los estudios ya mencionados señala:
Algo que llama la atención es el interés por la lectura de los más pequeños (nivel primario)…pero con el transcurrir de los años, cuando se llega a la adolescencia y a la secundaria este interés queda de lado. 
Si sabemos que los niños aún mantienen el interés por la lectura, creo que es en ellos en quienes más debemos invertir para trabajar en el hábito de la lectura. No podemos pretender que nuestros hijos, sobrinos o niños de la iglesia tengan un amor por la lectura sin un entrenamiento previo.

El amor por la lectura se aprende desde la edad temprana y los padres y maestros tienen un rol importante. Quizá algunos padres que no han cultivado este hábito se pregunten si ya es demasiado tarde para inculcar en sus hijos el amor por la lectura. Respondo que nunca es tarde, que siempre hay una oportunidad. Todos podemos  desarrollar el hábito de la lectura, en este caso padres e hijos aprenderán juntos. 

Sugerencias para cultivar el hábito de la lectura

  1. Lea en voz alta. En la casa o la clase de escuela dominical separe un tiempo de diez minutos para leer en voz alta. La lectura en voz alta ayudará a enriquecer el vocabulario de los niños. Explique el significado de las palabras nuevas, o expresiones y refranes. Al mismo tiempo hágales reflexionar sobre las conductas de los personajes, si son buenas o malas. Si hay un rol de lectores se debe prever de que los mismos no sean avergonzados por sus compañeros.
  2. Lea en silencio. Establezca un tiempo de diez o más minutos, semanal o diario, para que cada miembro de la familia o la clase de escuela dominical lea su libro preferido. Si hay posibilidad recomiendo tener un tiempo para compartir las lecturas.
  3. Lea cada día Mientras lleve a sus hijos a su colegio pídales que lean los letreros, anuncios de las tiendas, publicidad, etc. El hecho es que les haga practicar diariamente la lectura. Podría preparar concursos como: quien encuentra la palabra ‘almuerzo’, ‘Banco’, ‘farmacia’, etc.
  4. Lea libros delante de sus hijos Recuerde que usted es el agente principal para desarrollar el amor por la lectura. Eso significa que su interés por la lectura debe ser visible. Cuando sus hijos le ven leer con frecuencia, ya sea la Biblia, otros libros o el periódico ellos aprenden que la lectura es algo importante.
  5. Lea historias a sus niños. Antes que sus hijos duerman léales historias; especialmente a los niños más pequeños les encanta. Aproveche esta oportunidad para reforzar su comprensión haciendo algunas preguntas sobre la historia. Trate de coordinar un horario habitual para esta actividad.
  6. Regale libros En ocasiones especiales como cumpleaños o navidad regale libros a sus hijos o alumnos; seleccione buenos libros de acuerdo a su edad.
  7. Haga leer a sus hijos delante de usted Enséñele a pronunciar las palabras, hacer las pausas debidas, a leer con el ritmo correcto.
  8. Visite la biblioteca Lleve a sus hijos a la biblioteca de su zona. Saque libros y revistas para investigar sobre los temas que interesa a sus hijos.
  9. Descubra oportunidades para leer Lea durante el viaje de su casa al trabajo, siempre que usted no sea el conductor. Lleve siempre un libro en su cartera o maletín, de esa forma aprovechará el tiempo mientras espera su turno en el Banco o consultorio. A esos libros los llamo ‘libros de viaje’
  10. Vea películas y videos Separe algún fin de semana para ver una película sobre una novela que leyeron, por ejemplo El príncipe Caspian o la serie del Señor de los anillos. Luego pueden tener un tiempo para conversar sobre las diferencias que encontraron entre la novela y la película, la adaptación que se hizo, qué les gustó no les gustó.
 Al mirar esta lista de sugerencias quizá usted vea esta tarea como inalcanzable pues vienen a su mente las diferentes actividades que debe realizar en su diario vivir en su trabajo, el hogar y la congregación. Es cierto, ninguno de nosotros puede dedicarse exclusivamente a fomentar la lectura.

Trabajar para inculcar el hábito de la lectura no es fácil, por el contrario, es difícil, pero necesario. Es parte de la misión integral que como cristianos nos toca realizar. Como padre o madre que ama al Señor una de las tareas más importantes que tiene es enseñar a sus hijos a amar a Dios, la lectura es una de las herramientas que puede ayudarnos a cumplir con esta tarea. Además, alcanzaremos beneficios extras como contribuir al desarrollo social de nuestros hijos. Como buenos lectores podrán expresarse mejor y ser mejores estudiantes. Empiece por aplicar hoy mismo una o dos de las sugerencias señaladas.

Notas al pie:
1 Hábitos de lectura, asistencia a bibliotecas y compra de libros en Colombia, Centro virtual de noticias/educación. Ministerio de Educación de Colombia
2 El Diario, Bolivia inicia proyecto para inculcar hábito de lectura personal en escuelas, 23 de abril 2008.
3 Ibid.
4 Ariel Gutierrez Valencia y Roberto Montes de Oca Garcia, La importancia de la lectura y su problemática en el contexto educativo universitario El caso de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México. Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México.
5 Niños enemistados con la lectura, 23 mayo 2008, Centro Boliviano de Investigación y Acción Educativas.

Fuente: www.letraviva.com



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