Dios me enseñó algo mejor

Por Paul Kooistra


Por tanto, de la manera que habéis recibido al señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobre edificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.
Colosenses 2.6-7
Cuando tenía 11 años, mis padres rentaron una parcela de tierra para plantar verduras. Mi padre me dio una pequeña parte de ella para que yo pudiera experimentar con la agricultura. En mi pequeña porción de tierra cultivé una sola cosa: calabazas. Hice hoyos en la tierra y sembré algunas semillas. Ese verano de los cincuenta fue la mejor temporada para las calabazas que jamás existió en Duluth, Minnesota. Las enredaderas crecieron y florecieron, las pequeñas calabazas se multiplicaron. Teníamos calabazas para decorar la casa, como sujeta libros, como casitas para pájaros, para vender y para regalar. «Ya saben quien» se convirtió en el mejor agricultor del quinto año de primaria. ¡Eso fue sencillo!

Mi éxito temprano en la agricultura me dio la confianza de retomar la jardinería después de casarme con Jan. Por supuesto, sabía que como adulto tendría que hacerlo de una manera más científica. Leí libros, renté un podador eléctrico, utilicé los fertilizantes y químicos adecuados, planté las semillas de mejor calidad y observé la llegada de la cosecha. Esta vez la mitad de las semillas no germinó. Luego los bichos se comieron las plantas que sí germinaron. Tuvimos unas semanas sin lluvia; la tierra se partía de la resequedad y las plantas desfallecían.  Luego llovió tanto que aparecieron babosas y gusanos. Los pájaros e insectos tuvieron un festín, pero Jan y yo no obtuvimos mucha ayuda en las cuentas del supermercado con ese jardín

Cuando niño pensé que yo lo había logrado solo. Dios me enseñó algo mejor. Esto lo vemos muy seguido en la vida cristiana, ¿No es así? Parece que nos va bien al principio, a lo mejor tenemos un bonito crecimiento espiritual y aparecen frutos jóvenes. Las personas responden a nuestro testimonio y se benefician de nuestro trabajo. Nos mantenemos en posición con una lista: asistencia a la iglesia, lectura de la Biblia, oraciones sistemáticas, dar a los necesitados, evangelizar, lectura de libros cristianos, asistencia a grupos pequeños de la iglesia, proyectos de servicio, lo que fuera.Un día nos agotamos. «Esto es aburrido», decimos. «Esto ha perdido su atractivo. ¿Qué sucedió con la alegría? Estoy cansado.» Esta gran aventura cristiana se ha convertido en algo mecánico e impersonal. Tenemos calendarios llenos y almas vacías. Pensamos que hemos sido responsables de nuestro propio crecimiento. Hemos tratado de movernos con nuestras propias fuerzas. Aquí es donde debemos pararnos y dar un paso atrás, para ver las cosas objetivamente y reconocer que no pasará nada bueno sin el trabajo del Espíritu Santo.Cuando el Espíritu Santo obra, Jesús es real para nosotros, podemos ver la magnitud de nuestro pecado y somos capaces de abrazar el evangelio.

La respuesta a nuestro estancamiento no es una fórmula misteriosa. La respuesta es el Evangelio. Soy un pecador. Regreso a Jesús quien murió por mí. Jesús no se sorprende de mi pecado. No tengo que temer para ir a Él, como si Su gracia tuviera un límite. Él me ha perdonado por todos mis pecados y esa es una buena noticia. Nunca seré perfecto en esta vida, pero vestido con Su justicia tengo una apariencia tan perfecta como Jesús ante Dios.

Necesitamos «empezar nuevamente en el evangelio»  para «siempre estar empezando nuevamente en el evangelio»

Este es el único «secreto» para la vida cristiana.

«La vida no es un camino sin rumbo. Somos llamados“por su gracia”,  esto es, que Dios no busca quien encaja dentro de sus propósitos, ni los aparta porque Él piense que pueden hacer un buen trabajo. Significa que Dios tiene una capacidad tan grande en amor y propósito, que nos llama para hacer algo por nosotros, para darnos algo. Su gracia.» —EUGENE PETERSON: TRAVELING LIGHT

Leer, reflexionar y orar: Salmos 116.12-19

1.¿Qué significa para ti «empezar nuevamente en el Evangelio»? ¿Existen áreas especificas en tu vida donde deberías aplicar esta verdad?

2.Ora para que el Espíritu Santo te dé entendimiento a la hora de tus estudios de Su palabra, que permita una vida de oración sana, y te haga libre para confiar en Dios en las experiencias de tu vida.

3.¿Existe alguna cosa o alguna área de tu vida que le falte el poder y la gracia de Dios? Pídele aDios que el Espíritu Santo te permita ejercitar la fe en Cristo en esta área

Un devocional del Dr. Paul Kooistra (fuente: www.mtw.org)
Del libro 31 Días de Gracia,  -04 de 31

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