Necesito arrepentirme de mi arrepentimiento

Por Paul Kooistra


«...y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe deCristo, la justicia que es de Dios por la fe...» Filipenses 3.9

Hace más de 100 años, la hija mayor de James Henley Thornwell se comprometió a casarse y la familia planeó una gran celebración. Trágicamente, contrajo un tipo de fiebre mortal y falleció tan solo unos días antes de la boda. Debido a los pobres medios de comunicación de ese tiempo, los invitados viajaron de varios lugares sin darse cuenta que asistirían a un funeral y no a una boda. En la parte frontal de la iglesia sus familiares habían recostado su cuerpo, vestida en su vestido de novia. Encima del ataúd pusieron una manta con estas palabras de Apocalipsis 21.2: «... vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo,de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido».

Por fe la familia de la joven sabía que aunque nunca llegaría a ser una novia aquí en la tierra, ya era parte de la novia de Cristo. Ellos habían sido testigos de su fe y del nuevo corazón que había recibido de Dios mientras aun viví a aquí en la tierra.

El milagro más grande que conozco es el cambio del corazón humano a través de la obra del Espíritu Santo. En el libro de Ezequiel, Dios promete: «Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios» (Ezequiel 11.19-20).

Nos maravillamos de la medicina moderna y las vidas que se han salvado por transplantes de corazón. Dios nos da transplantes de corazón espirituales que son tan reales como los transplantes físicos. Ha transformado corazones de piedra en corazones de carne. Ha revivido corazones muertos. La razón por la que la santificación es posible es que Dios renueva el corazón. La santificación no es tan solo un proceso mecánico. Está viva y activa en las vidas del pueblo de Dios. La santificación nunca le guiará a la perfección en esta vida, porque como dice Calvino, «El hombre viejo todavía anda por ahí». La santificación nunca nos llevará a un punto en el que no necesitemos de la misericordia de Dios constantemente. Sin embargo, a través de Su palabra y Su espíritu, Dios siempre está cambiando y formando nuestras vidas.Todos sabemos que nuestras vidas, nuestros hábitos, nuestra forma de hablar, nuestros modales, nuestros gustos y forma de vestir son afectados por las personas que frecuentamos.Al acercarnos lentamente a Jesús, Él pone su marca en nuestras vidas. Él implanta su belleza a su pueblo y cultiva esa belleza en formas que nunca podríamos imaginar.

Quizás has asistido a la boda de una amiga que siempre has considerado algo simple, una buena persona, pero no muy atractiva. Llegas a la boda y escuchas que alguien comenta:

¡Nunca había visto una novia tan hermosa!», y te das cuenta que es cierto. El amor de su novio, el solo hecho de saberse amada y escogida por alguien que ella considera maravilloso la transformó en una belleza radiante. Dios nos llama sus novias y obra el mismo cambio maravilloso en nosotros.

OH DIOS DE GRACIA...
Necesito arrepentirme de mi arrepentimiento,
Necesito que mis lágrimas sean lavadas,
No tengo ropa que cubra mis pecados,
No tengo telar para tejer mi propia salvación,Siempre estoy parado con vestiduras sucias,
Y por gracia siempre recibo que me las cambies
Porque siempre justificas a los no merecedores de Dios;
Siempre voy al país lejano,Y siempre regreso como el hijo pródigo,
Siempre sacas las mejores vestiduras para mí.
Déjame usarla cada mañana,
Cada atardecer devolverme en ella,
Sal a trabajar en ella,
Cásate en ella,
Se llevado a la muerte en ella,Párate enfrente del gran trono blanco en ella,
Entra al cielo en ella, brillando como el sol.
Nunca dejes que pierda de vista
El exceso que existe en el pecado,
El exceso que existe en la salvación,
El exceso que existe en la gloria de Cristo,
El exceso que existe en la hermosura de la santidad,
El exceso que existe en la maravilla de la gracia
.
Leer, reflexionar y orar: Apocalipsis 21.1-7

1.¿En qué forma se refleja la radiante persona de Cristo en tu vida?
2.¿En qué forma es tu vida más como la de Cristo desde que te convertiste a Él?


Un devocional del Dr. Paul Kooistra (fuente: www.mtw.org)
Del libro 31 Días de Gracia,  -23 de 31

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