Cosecha ahora, por Stan Toler



Pregunta: ¿Qué es lo que mide kilómetros de largo, da la vuelta a la tierra 30 veces y crece 32 kilómetros por día?
Respuesta: la línea de las personas que no conocen a Jesús como su salvador.

Solo en la India hay 500 millones de personas que nunca han oído el evangelio. Estuve en Calcuta, donde cada día se sacan de las calles más de mil cadáveres, víctimas del hambre, y casi todos ellos mueren sin esperanza.
He visto botes repletos de gente haciendo un lastimoso viaje para llegar a la costa de Hong Kong en busca de libertad, esperando aliviar su horrible existencia.
He recorrido el imponente río Amazonas hasta el límite de las selvas de Bolivia, donde la generación que siguió a los que poblaron las junglas está desesperadamente necesitada de Dios. He observado la penosa situación de los guerreros de la tribu Masai en Kenia.
He visto en sus miradas distantes la terrible angustia por saciar las necesidades más básicas de la vida.
He caminado por las zonas marginales de Chicago y Los Ángeles, en cuyas asoladas calles hay niños que saben más de armas que de un Dios vivo.
La iglesia de Jesucristo tiene que tomar una decisión inmediatamente: deberá escoger entre esconderse detrás de una fortaleza espiritual o lanzarse en fe a alcanzar los miles de millones de personas que en el mundo no tienen la esperanza de salvación, esa que nos trajo Jesús de Nazaret.
G. B. Wi[liamson describió esa mentalidad de fortaleza cuando escribió sobre esos cristianos que "construyen paredes más altas, pasan cerrojos a las puertas y se repliegan hacia adentro. Se convierten así en una sociedad de creyentes siéntate y mira, pequeñas islas de santidad en el enorme mar del olvido"

 El desafío de la cosecha: vv. 14-15 : 

"Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucita- do. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura". Al caminar por los senderos polvorientos de Galilea en temporada de cosecha, Jesús pasó por unos vastos campos de granos madurados por el sol. Enviado por su Padre para ser el salvador del mundo, su corazón debe haber sentido gran tristeza al comparar el grano de aquellos campos con los seres humanos a los que había venido a redimir. Pensó en las multitudes (campos) de personas en cuyos corazones el enemigo había sembrado la "cizaña" de la rebeldía egoísta. Mientras Jesús echaba una mirada a los campos, quizás vio en cada grano el símbolo de un alma viviente, un alma destinada a estar separada de Dios por toda la eternidad si alguien no sembraba la semilla de justicia en aquel corazón.

1 Jesús enseñó las verdades espirituales a través de parábolas. 

Jesús enseñó esa verdad por medio de una parábola mientras la multitud se abría paso a empujones para estar cerca de él. Pronto se vio asediado por ellos, y tuvo que subirse a un bote y alejarse de la orilla. Entonces les continuó enseñando a los que estaban de pie y sentados a 10 largo de la costa escarpada: " Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tiena; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha 4:26-29).

El tiempo de la cosecha había llegado.

Cizaña o trigo tendrían que juntarse, atarse en manojos y colocarse en el lugar correspondiente, según fueran una u otra cosa.
Lo inevitable se imponía sin atenuantes, pero, a pesar de ello, el Hijo de Dios rogó a sus seguidores que pensaran en la vida de las almas: "La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies" (Lucas 10:2).
El pensamiento de la cosecha había estado en su corazón desde Belén hasta el Calvario.
Luego de su muerte victoriosa y su gloriosa resurrección, Jesús una vez más les recordó a sus discípulos sobre la cosecha. Marcos dice que los reprendió por no haberse lanzado a la aventura de la fe, por haberse escondido detrás de la estrechez de los acontecimientos en lugar de creer en su poder creador y resucitador: y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado" (v. 14). 2. El desafío que Jesús planteó con respecto a la cosecha nunca ha sido abolido (v. 15). "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura". Era un desafío que trascendía aquella generación. No era solo para los discípulos, sino para cada siervo del Salvador; no solo para ellos sino para nosotros también.
Además, era una labor que abarcaba no solo una región sino el mundo entero. Cualquier visión de la evangelización que no tenga alcance mundial siempre será menos de lo que pretendía Jesús.

      Todo el mundo
      Toda criatura
      Cada campo.
      Cada "grano"

La cosecha es ahora. No debe quedar nadie afuera. Cada esfuerzo que se pueda hacer se debe hacer para ha- blarle a todo hombre, mujer y niño sobre el amor de Dios, antes de que sea tarde, y tarde para 02 siempre! Deben conocer ese amor expresado tan vívidamente en la entrega que Dios hizo de su único Hijo, el Señor Jesucristo, para salvarlos del horror de esa muerte, sin la esperanza de vida en el cielo. 

"Y' les dijo: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies" (Lucas 10:2). 

El mensaje de la cosecha: v. 16 

 "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado "

1. Cada persona de este mundo debe conocer las buenas nuevas del evangelio.
Juan 3:17 "Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él".
Es un mensaje tan fácil de entender que se puede resumir incluso en un solo versículo de las Escrituras.
Juan 3:16 dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él crea no se pierda, mas tenga vida eterna".
Jesús habló acerca de la importancia de conocer este mensaje: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado "(v. 16).

La cosecha es ahora.

Si nos basamos en que la palabra de Dios es irrefutable, los que están sin Cristo ya están condenados. Ya poseen un lugar reservado en los tormentos eternos, donde la Biblia dice que hay lloro y crujir de dientes. Creo en la existencia del infierno porque creo que la Biblia es la palabra de Dios. Y lo que él dice iyo no lo debo omitir!
Por el contrario, la persona que conoce a Cristo como su Salvador personal ya es salva. Ya tiene un lugar reservado en la ciudad eterna de Dios. Un lugar donde no existe la enfermedad, ni el pecado, ni la tristeza, ni los conflictos ni el sufrimiento. Tiene hoy una esperanza, aunque pueda estar rodeado de lo peor de este mundo.

La cosecha es ahora.

2. El desafío de la cosecha es transmitir el mensaje del amor de Dios. 

Antes de que Jesús ascendiera a los cielos les encargó a sus discípulos una comisión.

Así lo escribió Mateo:

"Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:18-20).

La promesa de la cosecha: vv. 17-20 

"Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán . "Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían".

Sin duda, el mensaje de la cosecha ofrece una visión un poco estrecha de la vida, pero tiene un potencial ilimitado para aquellos que lo asumen y lo transmiten. El cumplimiento del gran propósito que Dios dejó en la Gran Comisión lleva aparejadas algunas emocionantes pro- mesas:

1. Las artimañas de Satanás serán frustradas (v. 17).

"En mi nombre echarán fuera demonios"

El trabajo de evangelizar el mundo es un antídoto contra el mal. Cuando se predica el evangelio disminuye la influencia de las fuerzas de Satanás. Jesús habló de los efectos del evangelio cuando contó la historia del endemoniado que, después de oír y creer el mensaje, lo vieron "vestido y en su juicio cabal". (15:15)

2. La predicación del mensaje del evangelio estará acompañado de audacia espiritual (v. 17). "Hablarán nuevas lenguas".

Dios abrirá milagrosamente las líneas de comunicación. Se derribarán las barreras im- puestas por idiomas y culturas. El mensaje de esperanza y liberación fluirá como un poderoso río, incluso de los labios de aquellos que no conocen el idioma de sus oyentes. Un ejemplo de ello 10 vemos el día de Pentecostés, cuando los discípulos transmitieron el mensaje en su propia lengua a personas de muy diversas culturas.

No es casualidad la llegada de nuevas tecnologías que ayudan a transmitir el antiguo relato. Dios hará que las criaturas del planeta que él creó Oigan y vean cuánto él los ama. Usará a personas como tú y como yo para abrir la puerta de la libertad a los corazones que se sienten culpables y agobiados por el pecado. Derribará las paredes que separan los idiomas con un ta- lento inspirado por el Espíritu que será implantado en la mente de los traductores.
Él lo hará posible.
Así lo escribió cierto compositor en una de sus canciones: "Oh, ese amor que diseñó el plan de salvación. / Oh, esa gracia que la hizo llegar al hombre. / Oh, el enorme abismo que Dios cruzó en el Calvario .

3. El mensaje del evangelio tendrá un efecto sanador (v. 18).
 "Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán "
La causa de Cristo es la sanidad:
 El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos (Lucas 4:18).
Y como escribió el apóstol Pablo: "
Y que el mismo Dios de paz os santifique por com- pleto; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo" (1 Tesalonicenses 5:23).
El evangelio tiene poder para transformar no solo el alma, sino también la mente y el cuerpo. !Ese es un mensaje para estos tiempos! El SIDA está causando consecuencias catas- tróficas en nuestra sociedad, dejando huérfanos abandonados en las calles de las ciudades. La adicción a las drogas casi ha borrado del mapa a una generación entera. Los poderes demoníacos están luchando por quitarles la cordura a millones de personas angustiadas. Los gobiernos egoístas han amontonado alimentos en los silos del mundo mientras por él deambulan diminutos cuerpos hinchados por la malnutrición y las enfermedades.

La cosecha es ahora.

Debemos predicar el evangelio para inundar nuestro mundo con su efecto positivo.
Cueste lo que costare, debemos llevar el evangelio a la gente!

El Señor de la cosecha: v. 19

Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios"

1. Todo ministerio queda bajo su amoroso cuidado. Es como si las palabras pintaran un retrato que enciende nuestras almas! El mismo Jesús que recibió injurias en la tierra es quien ahora la gobierna! La cosecha es ahora. Pero no son las organizaciones evangelísticas las que están a cargo de esa cosecha, sino Jesucristo. Desde su trono en los cielos él designa, equipa e inspecciona el ministerio de su pueblo.

 2. Las organizaciones humanas no son más que "agencias de servicio" que trabajan para la gran causa de Cristo en el mundo.

 Y las personas que administran tales organizaciones responden directamente a su jefe, el mismo Señor Jesucristo.

El ejemplo de la cosecha: v. 20 

 "Y' ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían".

Siempre hay lugar para uno más en el reino de Dios.
Los "hechos de los apóstoles" fueron actos de evangelización y discipulado. Y crecían en número cada día. Lo que comenzó con ciento veinte hoy en día cuenta con más de 2 mil millones sigue creciendo! pero los seguidores de Jesús nunca estuvieron conformes con los números. Porque el ejército de Jesucristo siempre ha estado ocupado en la misión de salvar almas. "Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían " (v. 20). Iban por doquier creyendo que siempre había lugar para uno más en el Reino. Tal filosofía del ministerio procede del mismo corazón de un Salvador que habló de buscar una oveja perdida, una moneda extraviada 0 un hijo perdido.
Jesús dijo que esta buena noticia de esperanza se debía predicar a todos los seres humanos. No es para que esté catalogada y almacenada en una bóveda climatizada.
  • Se la debe arrojar a la tierra como las semillas. 
  • Predicar desde los púlpitos. 
  • Grabar en cintas de audio. 
  • Producir en películas 0 DVD. 
  • Publicar en Internet. 
  • Transmitir en pequeños grupos. 
  • Traducir e imprimir para que la entiendan personas de cualquier idioma. 
  • Comunicar de una persona a otra. 
  • Se debe sembrar la semilla en el corazón de los cansados y los que esperan. 

La urgencia de la cosecha: Juan 4:35 

 "No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega "

   La cosecha es ahora.
   Los que no son salvos deben serlo ahora.
   Los creyentes deben ser llenos del Espíritu Santo ahora.
   Los recién convertidos deben ser discipulados y equipados para servir ahora.
   Las iglesias deben fundarse ahora.
   Pero nada de eso ocurrirá si los cristianos no se movilizan masivamente. Y eso puede hacerse de varias maneras.

Hay al menos tres cosas que los cristianos deben hacer AHORA para alcanzar a los miles de millones que pueblan el mundo:

1. Para impactar al mundo se debe comenzar con la intercesión (Mateo 9:38).  "Rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies" (Lucas 10:2).
Si la gente "de allá" va a ser salva, los "de acá" deberían tomar seriamente su vida de oración. Sería bueno que pusieran un mapa del mundo frente a sus ojos y clamaran a Dios por la población de cada uno de los países del mapa donde no conocen a Jesucristo.
Seguramente alguien prescindirá de una comida mientras ora para que otra persona descubra al Pan de Vida. Alguien se pondrá de rodillas para que otra persona se pueda poner de pie. Alguien hará una breve pausa durante su día de trabajo para pensar en ese obrero cristiano que está del otro lado del mundo y necesita una caricia de Dios.

La cosecha es ahora. Alguien debe orar.

2. La inversión en la cosecha de almas produce dividendos eternos (Lucas 12:33).
"Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye".

Jesús dijo: "Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye" (Lucas 12:33). Él  les enseñó a sus discípulos que seguirlo a él significaba sacrificar lo inmediato por causa de lo eterno. Lo que ellos dieran sería, en realidad, una inversión.

Dios nos ha pedido que demos de la abundancia de la que él nos ha provisto. Mientras él más da, más podremos dar nosotros. Es una promesa muy conocida. Jesús dijo: "Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir" (Lucas 6:38).

La cosecha es ahora. Alguien tiene que dar.

3. Para alcanzar a nuestro mundo debemos estar dispuestos a ir.

Jesús dijo: "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os 10 dé " (Juan 15:16). Los ciudadanos del Reino no fueron designados para "sentarse", sino para "servir". Jesús reprendió a los once por su forma de abordar el ministerio con "puertas y ventanas cerradas". No había tiempo para sentarse en tertulias a discutir sobre los "sí" y los "no" de su triunfo sobre la tumba. Era urgente buscar un público que escuchara el mensaje sobre la resurrección!

Lo mismo ocurre hoy. Para los campos blancos no hacen falta obreros holgazaneando por los comedores, sino segadores que vayan al lugar de trabajo. por algo la palabra "van" es también una sílaba dentro de la palabra evangelio. Y fue el mismo Jesús quien la puso allí! La evangelización mundial es una oportunidad maravillosa para cualquiera, sin importar en qué etapa de su carrera se encuentre o si ya está jubilado. La sabiduría y habilidades que nos trajeron hasta aquí son las que el Señor de la cosecha puede usar para llevar a las almas perdidas a su remo. La cosecha es ahora. Alguien tiene que sacar un pasaporte. Puede ser que el único viaje que alguien haya hecho en su vida sea el "viaje de sentirse culpable". Pero no se trata de eso. Se trata del evangelio. Se trata de poner todo lo que para uno es preciado, incluyendo la propia vida, en el altar del sacrificio. Y orar para que el Señor de la cosecha nos incluya en el trabajo de recolección.

Un socorrista que luchó valientemente rescatando personas del edificio de gobierno Murrah, bombardeado en abril de 1995 en Oklahoma City, llevaba escrito en su casco las siguientes palabras: "quisiera que hubiéramos podido hacer algo más".

La cosecha es ahora. Al otro lado de la calle o del otro lado del océano hay gente que necesita ese mensaje que tantos de nosotros no hemos sabido valorar. Tenemos el corazón encallecido a fuerza de oír repetidamente la misma verdad. Hemos cantado demasiadas canciones, mientras que la mayoría de los habitantes del mundo no tienen una melodía que cantar.


Publicado en el libro: Cada uno gana uno, de Stan Toler y Louie E. Bustle Casa Nazarena de Publicaciones

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