Memorizando las Escrituras, un enfoque práctico y dinámico - Nexo Cristiano

Memorizando las Escrituras, un enfoque práctico y dinámico

Guía de estudio cristiano - Memorización - Escrituras

Un enfoque para la memorización extensa de las Escrituras

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¿Y si, en lugar de memorizar versículos sueltos, memorizaras libros enteros de la Biblia? El pastor y profesor Andrew Davis propone un método ordenado, probado y alcanzable para guardar la Palabra de Dios en el corazón: elegir un libro, fijar un ritmo, repasar cada día lo aprendido y avanzar versículo por versículo, con la ayuda del Espíritu Santo.

Una guía práctica, ahora en español, que explica por qué memorizar, cómo derribar las excusas más comunes, cómo organizar el trabajo diario y cómo retener lo aprendido a largo plazo. Incluye cronogramas semanales y la cantidad de versículos de cada libro de la Biblia.

1. La memorización de las Escrituras, ordenada y animada

¡Bienvenido al viaje rico y desafiante de la memorización extensa de las Escrituras! Estás a punto de emprender uno de los ejercicios de trabajo espiritual y mental más profundos y gratificantes que alguien pueda intentar: la memorización de capítulos y libros enteros de la Biblia. Este esfuerzo te desafiará hasta lo más hondo de tu ser. No simplemente porque memorizar sea un trabajo duro (lo es), sino porque los propios versículos escudriñarán tu alma con la luz de la perfecta Palabra de Dios. Algunos días memorizar es más difícil que otros, y se vuelve más difícil a medida que envejeces y estás más ocupado. Pero las recompensas de conocer la Palabra de Dios y de crecer en intimidad con Cristo harán que todo tu esfuerzo, ante estos desafíos, valga la pena.

Al enfrentar los desafíos de la memorización extensa, es bueno saber si Dios te ordena hacerlo. La Escritura es muy clara en que Dios no quiere que innovemos cuando se trata de agradarle: Él quiere simple obediencia. «Obedecer es mejor que los sacrificios» (1 Samuel 15:22). Jesús dijo: «Si me amas, guardarás mis mandamientos» (Juan 14:15). Ahora bien, la increíble belleza de la vida cristiana es que aprendemos que el Señor nos capacitará para guardar todos sus mandamientos por el poder del Espíritu Santo. Ezequiel 36:27 promete que Dios pondrá su Espíritu dentro de nosotros y nos moverá a seguir sus mandamientos y a cuidar de guardar sus leyes. Si esto es así, el asombroso poder del Nuevo Pacto en Cristo es que los mandamientos de Dios se convierten en promesas de lo que Él hará en nuestra vida por su Espíritu.

Entonces, ¿nos ha ordenado Dios memorizar las Escrituras? Sí, creo que lo ha hecho en muchos pasajes, y que la Escritura anima a la memorización en otros muchos. Veamos algunos pasajes clave.

En Juan 15, Jesús se compara a sí mismo con una vid y a los creyentes con los pámpanos que deben permanecer (o vivir, morar, quedarse) en Él para seguir vivos y dar fruto. En Juan 15:7-8, Jesús se hace aún más específico, diciendo que si permanecemos en Él y sus palabras (¡en plural!) permanecen/viven/moran/permanecen en nosotros, entonces pediremos lo que queramos y nos será hecho.

Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les hará. En esto es glorificado mi Padre, en que den mucho fruto, y así sean mis discípulos.

Juan 15:7-8

Esta es la esencia de la fructificación con la cual glorificaremos a Dios y demostraremos que somos discípulos de Jesús. Pero, ¿qué significa que las «palabras» de Jesús (¡en plural!) permanezcan/vivan/moren/permanezcan en nosotros? Significa, como mínimo, que podemos recordarlas. Más aún, significa que cautivan nuestra mente y nuestro corazón, que se multiplican y se extienden como levadura dentro de nosotros, dominando cada vez más nuestro corazón. Me cuesta ver cómo esto puede lograrse tan plenamente como Jesús lo desea al margen de la memorización.

Similar a este pasaje es el mandato de Pablo a los colosenses:

Que la palabra de Cristo habite en ustedes con abundancia, enseñándose y amonestándose unos a otros con toda sabiduría, cantando salmos, himnos y cánticos espirituales con gratitud en sus corazones a Dios.

Colosenses 3:16

¿Cómo podemos obedecer plenamente este mandato al margen de la memorización? Saturando nuestra mente con la Palabra de Dios y manteniéndola continuamente delante de nosotros, podemos obedecer las palabras de Pablo aquí.

Junto con estos versículos hay otros del Antiguo Testamento que hablan de que el pueblo de Dios medita en la Palabra de Dios «día y noche». Antes de la invención de la imprenta de tipos móviles por Gutenberg en 1439, las Biblias se copiaban a mano y eran extremadamente caras. Solo un pequeño porcentaje del pueblo de Dios habría tenido su propio ejemplar de la Palabra. Así que meditar «día y noche» en un pasaje significaba haberlo memorizado:

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.

Salmo 1:1-3

Nunca se aparte de tu boca el libro de esta ley; antes bien, medita en él de día y de noche, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Josué 1:8

¡Cuánto amo tu ley! Todo el día medito en ella.

Salmo 119:97

Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, para meditar en tus promesas.

Salmo 119:148

Lo mismo ocurre hoy, aun en nuestra bendita época en la que la Palabra de Dios es tan accesible para tantos de sus hijos. Meditar continuamente en la Escritura («día y noche» o «todo el día») es muy difícil sin memorización.

Algunos pasajes de Proverbios hablan de atesorar los mandamientos de Dios dentro de nosotros:

Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos atesorares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría, e inclinares tu corazón a la inteligencia; si clamares a la inteligencia, y a la sabiduría alzares tu voz; si la buscares como a la plata, y como a tesoros escondidos la procurares; entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.

Proverbios 2:1-6

Hijo mío, guarda mis palabras, y atesora mis mandamientos dentro de ti. Guarda mis mandamientos y vivirás; y mi ley, como a la niña de tus ojos. Átalos a tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón.

Proverbios 7:1-3

Si lees con atención estos dos pasajes, parecen conducir directamente a la disciplina de la memorización. ¿Qué significa «atesorar los mandamientos de Dios dentro de ti» al margen de memorizarlos? El segundo pasaje habla de escribir las enseñanzas de Dios en la «tabla de tu corazón». ¡Eso me parece memorización!

Tal vez uno de los versículos más conocidos sobre la memorización proviene del Salmo 119, ese poema maravilloso y complejo de alabanza por la perfección de la santa Palabra de Dios. En el versículo 9 tenemos una clara recomendación de la memorización, unida a un poderoso motivo: la santidad personal.

En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.

Salmo 119:11

Así también, Deuteronomio 6 ordena a los padres judíos tener la palabra de Dios «sobre sus corazones» y «afilarla» (la palabra hebrea literal que se traduce «inculcar»):

Y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Deuteronomio 6:6-7

Si lees con atención estas palabras vitales, el fuerte sentido de la memorización saldrá claramente a la luz. ¿Qué significa tener estos mandamientos (¡en plural!) «sobre nuestros corazones»? No digo que la memorización baste para cumplir esto, pero bien puede ser necesaria, ¡o al menos útil! ¿Y cómo puedes hablar tan continuamente de los mandamientos de Dios con tus hijos mientras caminan por el camino si no puedes recitar su contenido? La palabra «inculcar» («afilar») implica un oír continuamente repetido los mandamientos de Dios… algo que sucede todo el tiempo. Nuevamente, eso apunta a la memorización.

Por último, considera las palabras de Santiago 1:

Pero sean hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándose a ustedes mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al varón que mira su rostro en un espejo; porque se mira a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

Santiago 1:22-25

¿Qué podría ser más claro que esto? Si no olvidamos la Palabra de Dios después de leerla, sino que contemplamos continuamente su verdad, ¿qué significa sino recordarla? Y otra palabra para recordar continuamente la Palabra es memorizarla.

Infografía 1: La memorización de las Escrituras, ordenada y animada
Infografía 1 · La memorización de las Escrituras, ordenada y animada

2. Los beneficios de la memorización de las Escrituras

Hay numerosos beneficios espirituales en la memorización de las Escrituras. Una evaluación adecuada de estos beneficios comienza por entender el papel de la Palabra escrita de Dios en nuestro desarrollo espiritual. Jesucristo declaró abiertamente que nuestra existencia espiritual depende de la palabra de Dios: «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4). Las palabras de Dios están escritas en un solo lugar: la Biblia. Además, según el apóstol Pedro, una de nuestras responsabilidades constantes es «creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo» (2 Pedro 3:18), y que debemos «esforzaros por añadir a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento…» (2 Pedro 1:5).

Pero, ¿cómo hemos de crecer? El crecimiento en el Señor se llama «santificación», el proceso por el cual nos parecemos cada vez más a Jesucristo y nos separamos cada vez más del mundo. Jesucristo dice que eso sucede por la Palabra de Dios: «Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad» (Juan 17:17). Sin embargo, la Palabra de Dios debe entrar en nosotros por medio de nuestra MENTE —por nuestro entendimiento— para cambiar nuestro corazón. Por eso debemos meditar profundamente en la Escritura para entenderla mejor, y para que nuestro corazón sea cambiado. Y debemos meditar en «toda palabra que sale de la boca de Dios». No hay disciplina más útil para este cuidadoso proceso de meditación versículo por versículo que la memorización. Memorizar no es lo mismo que meditar, pero es casi imposible memorizar un pasaje de la Escritura sin profundizar de algún modo la comprensión de esos versículos. Además, una vez memorizado el pasaje, queda disponible una vida entera de reflexión mediante el repaso continuo… mientras conduces en viajes largos, mientras caminas por la playa, mientras conversas con amigos, los versículos memorizados pueden fluir de ti y profundizar tu comprensión.

Además, estos versículos también nos santifican al hacernos odiar el pecado y decidir combatirlo con vigor. Por medio de la memorización, podemos mantenernos firmes en el momento de la tentación mediante «la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios» (Efesios 6:17). Por eso dice el salmista: «¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti» (Salmo 119:9, 11).

Asimismo, la palabra nos santifica al transformar toda nuestra visión del mundo, de secular a celestial: «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Romanos 12:2). La «renovación de vuestro entendimiento» ocurre por el flujo de la Escritura a través de él como un río puro. A medida que este río fluye constantemente por tu mente, verás las cosas cada vez más como las ve Dios, si eres hijo de Dios… pues «tenemos la mente de Cristo» (1 Corintios 2:16). Esto nos da cada vez más sabiduría para lidiar con este mundo.

Sin embargo, este beneficio no nos bendice solamente A NOSOTROS en nuestro propio crecimiento y desarrollo, sino que se convierte en un tesoro para el crecimiento de la iglesia también. A quien memoriza las Escrituras, Dios lo usará poderosamente para enseñar y animar a otros cristianos, con una palabra oportuna de la perfecta Palabra de Dios: «Que la palabra de Cristo habite en ustedes con abundancia, enseñándose y amonestándose unos a otros con toda sabiduría…» (Colosenses 3:16). ¿Qué mejor manera de obedecer Colosenses 3:16 que memorizando las Escrituras? La «palabra de Cristo» ciertamente «habitará en ti con abundancia» mientras la memorizas y luego la trabajas en tu mente mediante la meditación. Entonces serás sin duda útil a Dios para «enseñar y amonestar» a un hermano o hermana. La Escritura edifica a la Iglesia hasta su plena madurez doctrinal y práctica (Efesios 4:13-16), y Dios usa a quienes la memorizan para llevar a cabo esa edificación de manera poderosa y de fruto eterno.

Finalmente, la memorización de las Escrituras nos permite bendecir a las personas perdidas con una presentación poderosa y vívida del evangelio de la salvación. «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Romanos 10:17 —literalmente, «la palabra de Cristo»). Quienes memorizan las Escrituras obedecen el mandato de Pedro al respecto: «Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes» (1 Pedro 3:15). La «preparación» que Pedro tenía en mente se logra de manera poderosa memorizando las Escrituras. Recuerda que es la Escritura la que puede «hacerte sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús» (2 Timoteo 3:15). El evangelista que atesora la Escritura sobre la vida de Cristo, por ejemplo, puede volver a contar vívidamente los relatos de los milagros a una generación bíblicamente analfabeta, que sabe muy poco acerca de la vida de Cristo. Esa persona también puede exponer la teología de la salvación de las epístolas de Pablo, si ha memorizado esos libros. En resumen, la memorización de las Escrituras te convierte en un evangelista mucho más poderoso y eficaz.

Hay otros beneficios: consuelo durante las pruebas y la pérdida de seres queridos, poder y sabiduría para el consejo, el desarrollo de una mentalidad celestial, la manifestación del fruto del Espíritu, la convicción por el pecado que habita en nosotros, el paso fructífero del tiempo mientras se espera un vuelo retrasado, etc. Baste decir que esto bien vale nuestro tiempo.

Cuando llegue el Día del Juicio, lamentaremos el desperdicio de un solo momento no usado para la gloria de Cristo. Sin embargo, no lamentaremos ni un momento que hayamos dedicado diligentemente a estudiar la Palabra de Dios y guardarla en nuestro corazón. Solo desearíamos haber dedicado más tiempo a esto.

Infografía 2: Procedimientos diarios
Infografía 2 · Procedimientos diarios

3. Cómo superar las excusas para no memorizar

El corazón humano es engañoso y retorcido de muchas maneras (Jeremías 17:9). Podemos inventar excusas asombrosas para no hacer lo que el Señor ha mandado y que nos sería enormemente beneficioso. Quiero exponer y refutar muy brevemente algunas de las excusas más comunes:

1) «No tengo buena memoria»

En realidad, tienes mucha mejor memoria de la que crees. Considera cuántas letras de canciones has memorizado, ¡muchas de las cuales ni siquiera te gustan! Considera cuántos hechos de historia o literatura están grabados en tu mente. Considera cuántos números de teléfono, direcciones y fechas importantes están escritos permanentemente en tu corazón. Tienes una memoria suficientemente buena para empezar a memorizar la Escritura. Y cuanto más lo hagas, mejor se volverá tu memoria.

2) «Me llevará demasiado tiempo»

Esto en realidad pone al descubierto tu estructura de prioridades. Sacamos tiempo para lo que de verdad es importante para nosotros. No niego que memorizar libros de la Biblia consuma mucho tiempo, pero también es muy gratificante.

3) «Estoy demasiado ocupado»

Esta es otra versión de la excusa anterior. Todo depende de tus prioridades, del valor que das a la Palabra de Dios y a tu salud espiritual. Es cierto que hay etapas de la vida más ocupadas que otras, y en esos tiempos tu memorización puede reducirse mucho. Pero un patrón establecido de tu vida debería ser trabajar a diario en memorizar la Escritura.

4) «No me interesa mucho»

¡Ay! Esta es una de las peores excusas de todas. Al menos la persona es honesta… pero, ¿honesta acerca de qué? ¡De que tiene muy poco interés en la Palabra de Dios! Una actitud así podría muy bien estar revelando un corazón no regenerado. El cristiano genuino ama la Palabra de Dios y tiene hambre y sed de ella. Esta excusa terrible proviene de un corazón lleno de ídolos y mundanalidad, y se encuentra en gran peligro espiritual.

5) «Lo he intentado antes y nunca funcionó»

La memorización de las Escrituras no «funciona»… NOSOTROS trabajamos. Sé que la memorización es un trabajo duro, pero Dios puede darnos la fuerza para hacerlo por su Espíritu. La memorización de las Escrituras es una disciplina, y se hará cada vez más fuerte a medida que la practiquemos más. Nos pondremos «en forma» al hacerlo.

6) «No veo el beneficio de esforzarme tanto»

La Palabra de Dios es generosa en sus promesas de bendición para todos los que confían en ella y la siguen. El Salmo 1:1-3 (citado arriba) promete que, si meditamos en la Palabra de Dios día y noche, ¡seremos bendecidos en todo lo que hagamos! ¿Qué podría ser mejor que eso? El Nuevo Testamento vincula esa bendición directamente con la persona y la obra de Jesucristo. Por la Escritura llegamos a la fe en Cristo, y por la Escritura florecemos en esa fe. ¡Nada puede enriquecerte más (espiritualmente, claro) que la Palabra de Dios!

7) «Leo la Biblia todos los días… ¿para qué necesito memorizarla?»

Obviamente no es cierto que no obtengamos nada de la simple lectura de la Palabra de Dios. Eso sería evidentemente falso. Aun si trabajamos muy duro en la memorización, memorizaremos solo un pequeño porcentaje de la Biblia entera. Sacaremos provecho de todo lo que leamos de la Palabra de Dios. Pero creo que el valor es proporcional a nuestra comprensión e interiorización de la Palabra. Cuanto más profundamente meditemos y absorbamos esas verdades, más plenamente seremos bendecidos.

8) «No sé qué traducción usar»

La elección de una traducción adecuada es importante, ya que quedaremos más o menos «atados» a aquella en la que invirtamos durante años y años. No hay traducciones perfectas, pero en inglés hay muchas excelentes. Somos ricos, entre todos los idiomas de la Tierra, por tener tantas opciones. Te recomiendo investigar las fortalezas y debilidades de todas las traducciones principales y hacer una elección sabia. Luego memoriza y no mires atrás. A menos, claro está, que la editorial de esa traducción decida cambiarla por razones teológicas dudosas y retire todas las copias antiguas de las estanterías y del mundo cibernético. Entonces tendrás que elegir otra.

9) «Podría volverme orgulloso»

¡La noticia impactante que proclama la Biblia es que ya eres orgulloso! El orgullo está profundamente tejido en la trama de nuestra naturaleza pecaminosa. La Palabra de Dios es el remedio, no la causa del orgullo. Si crees que lucharás con el orgullo, entonces memoriza algunos versículos sobre el orgullo y/o la humildad. Pero abstenerse de memorizar porque podrías volverte orgulloso es una locura. Más bien, pídele a Dios que te mantenga humilde mientras aprendes la riqueza de su Palabra.

10) «No sé cómo hacerlo»

Para eso existe este folleto. ¡Rezo para que te ayude!

Infografía 3: Cómo superar las excusas para no memorizar
Infografía 3 · Cómo superar las excusas para no memorizar

4. Ventajas de memorizar libros de la Biblia, en lugar de versículos sueltos

Jesús dijo: «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4). Pablo dijo: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia…» (2 Timoteo 3:16). Pablo dijo a los ancianos de Éfeso en Hechos 20:27: «Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios».

Memorizar versículos sueltos tiende a omitir los versículos intermedios que la persona no considera tan significativos. Si seguimos enfocándonos solo en nuestros pasajes «favoritos» de la Escritura, bien podríamos perdernos algo nuevo que Dios quiere decirle a la iglesia por medio de una porción descuidada de su Palabra. Dios no pronuncia ninguna palabra en vano, y no hay pasajes desperdiciados en la Escritura.

Este enfoque también ayuda a la enseñanza adecuada de la Palabra. El mejor modo de enseñar y predicar es expositivo: exponer con orden lo que Dios dice. La predicación temática, aunque necesaria de vez en cuando, no es el mejor modo estándar de ministerio, pues el pastor/maestro tenderá a decir no más de lo que ya ha entendido a partir de esos versículos «favoritos». Pero un maestro que recorre todo el pasaje abrirá sin duda un mundo nuevo a sus oyentes, entusiasmándolos con observaciones que probablemente no habrían visto antes. Así, memorizar libros conduce a un descubrimiento constante de nuevas ideas, lo que mantiene el amor por la Palabra vibrante y emocionante.

Además, dado que gran parte de la Escritura está escrita para construir un argumento racional, hay un flujo de razonamiento que se pierde si se memorizan versículos sueltos. Pero memorizar libros enteros versículo por versículo permite a la persona pasar fácilmente de «los árboles al bosque» y volver de nuevo. Esta persona podrá explicarte el flujo general del libro de Gálatas, por ejemplo, así como cómo encaja cada párrafo en ese flujo, y cómo contribuye cada versículo a cada párrafo. Así, hay mucha menos probabilidad de sacar versículos de su contexto cuando se memorizan libros enteros. Pero quienes memorizan versículos sueltos son particularmente propensos a sacarlos de contexto.

Infografía 4: Memorizar libros es mejor que memorizar versículos sueltos
Infografía 4 · Memorizar libros es mejor que memorizar versículos sueltos

5. Hacer el compromiso delante de Dios

Ve al Señor en oración y pregúntale si quiere que inviertas tiempo en la memorización de las Escrituras. Escúchalo, con la confianza de que te guiará. Una vez que tengas esa certeza de parte de Dios, pídele humildemente la ayuda del Espíritu Santo. Pídele que te proteja del orgullo espiritual… Dios odia el orgullo en todas sus formas (ver Isaías 2:6-22 y Lucas 18:9-14), y aunque el conocimiento de la Biblia es absolutamente esencial para la madurez espiritual, sin embargo el conocimiento bíblico sin amor por Dios y por el prójimo «hincha» a la persona (1 Corintios 8:1-2) y es inútil para Dios y, de hecho, dañino para la iglesia. Dios es muy capaz de quitarte tu capacidad de memorizar si la usas para tu propia gloria.

Luego, humildemente, haz el compromiso delante de Dios de que invertirás tiempo en la memorización de las Escrituras. Más adelante, después de elegir el libro que memorizarás, tendrás la oportunidad de hacer un pacto escrito delante de Dios respecto a tu compromiso.

6. Elegir tu primer libro

Una vez que hayas sentido el liderazgo de Dios y hayas hecho el compromiso delante de Dios de que memorizarás un libro entero de la Biblia, el siguiente paso es elegir el libro. Esto también debe hacerse con oración y con sentido del liderazgo del Espíritu Santo. Algunas consideraciones prácticas deben guiar también tu elección:

1) No demasiado largo (¿o demasiado corto?): Tu primer libro no debería ser demasiado largo, para que no te desanimes en el camino y te rindas. El mayor obstáculo para el logro duradero en este campo es la falta de perseverancia… simplemente rendirse. Nos rendimos normalmente porque el camino parece demasiado largo y sentimos que nos falta fuerza para el resto del viaje. Así como quien algún día quiere terminar una maratón no empieza simplemente corriendo 42 kilómetros, sino que debe ir progresando hasta ese nivel, lo mismo ocurre con la memorización extensa de las Escrituras. Debes arraigar profundamente la disciplina en tus hábitos diarios y debes desarrollar tus habilidades de memoria antes de poder intentar un libro realmente largo. Empieza con uno de entre 90 y 160 versículos. Hay libros más cortos de la Biblia, pero 2 Juan o 3 Juan pueden no tener el mismo impacto en tu vida que una de las epístolas más largas. Sin embargo, toda la Escritura es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16), y por tanto Dios puede llamarte a empezar con 2 Juan.

2) Uno que avive tus pasiones: Elige un libro que Dios haya usado en el pasado para ministrarte, y que creas que será más útil en tu caminar personal con Cristo y en tu ministerio a los demás. También deberías elegir un libro que aún tenga algunos misterios para ti (como toda la Escritura debería tener y tiene), y que veas como una aventura de aprendizaje.

Después de evaluar tus opciones, presenta varias opciones delante del Señor en oración y escucha su voz. Pídele que te guíe, y Él dirigirá tu elección.

7. Estudiar el terreno

El siguiente paso es estudiar todo el libro para conocer su extensión, y decidir con qué rapidez crees que puedes memorizarlo. Quizás puedas empezar con un versículo por día, seis días a la semana. Siempre recomiendo tomar un día libre por semana para no agotarte, o para recuperar el tiempo perdido en días en que estés enfermo o excepcionalmente ocupado.

El modo de estudiar el terreno es este:

1. Cuenta el número de versículos de todo el libro.

2. Divide ese número entre el número de versículos que memorizarás por semana. Esa es la cantidad de semanas que debería llevarte el libro.

3. Mira un calendario y determina una fecha tentativa de finalización.

4. Si es necesario, añade un 10 % para no sentirte bajo una presión tremenda hasta que te acostumbres a este estilo de vida (es decir, si haces Efesios —155 versículos— a razón de 6 versículos por semana, te llevará 26 semanas, o exactamente 6 meses; añade un 10 % —3 semanas— para un total de 29 semanas).

5. Haz un pacto delante del Señor de que, con su ayuda, memorizarás este libro para esta fecha:

Señor, habiéndote buscado en oración, creo que me has llevado a memorizar ______________ (nombre del libro). Ahora me dedico a comenzar esta tarea con tu ayuda y para tu gloria. Me comprometo a memorizarlo para el ______________ (fecha).

Pacto

Firma y fecha el pacto, y ponlo en un lugar al que puedas acceder con regularidad cuando los tiempos se pongan difíciles. El propósito de estudiar el terreno es marcar un ritmo razonable que haga del logro de tu meta una probabilidad. Te enseñará cuánto necesitas hacer cada día, y cuándo deberías terminar. El estudio desemboca en un pacto que te ayuda a perseverar.

8. Procedimientos diarios

Prioridad de repasar los versículos antiguos. Da siempre prioridad en tu mente a retener los versículos antiguos, incluso por encima de aprender otros nuevos. ¿De qué sirve pasar a los nuevos si no conservas los antiguos? Esto no significa que debas volver a memorizar los antiguos… solo que debes empezar el trabajo de cada día repasando los versículos antiguos. Considera eso como lo que necesitas hacer para ganarte el privilegio de adquirir algunos versículos nuevos preciosos. (¡El trabajo antes que el placer!)

La repetición a lo largo del tiempo. Decir un versículo cien veces en un solo día no es tan útil como decirlo todos los días durante cien días. La clave absoluta para una memorización bíblica exitosa es la repetición durante un largo período de tiempo. Así es como retienes los versículos antiguos mientras aprendes otros nuevos.

Memorizar los números de los versículos. Una nota importante: vale la pena el esfuerzo extra de memorizar los números de los versículos como si formaran parte de cada versículo. Esto te ayudará a evitar que se te caigan versículos o incluso párrafos enteros cuando recites el libro de corrido. También te ayudará a poder seleccionar versículos individuales para citárselos a alguien con fines de ministerio o evangelísticos. Finalmente, te ayudará a recordar los versículos cuando estés leyendo libros cristianos que los citan… no tendrás que buscarlos.

Los números de los versículos de Efesios 1:1-3 se dirían así: «Uno-uno. Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso; uno-dos. Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Uno-tres. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo…», etc. Los números de versículo más largos no son diferentes… Efesios 6:11 sería «Seis-once. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo». Hechos 27:25-26 sería «Veintisiete-veinticinco. Por tanto, varones, cobrad ánimo, porque creo en Dios que sucederá así como me ha sido dicho. Veintisiete-veintiséis. Pero es necesario que encallemos en alguna isla». No te saltes esta disciplina. A la larga, en realidad hace que la memorización sea más fácil.

Fotografiar los versículos con los ojos. La memorización es en parte visual. Con esto no digo que las personas ciegas no puedan memorizar la Biblia, sino que el proceso de memorización está muy ligado al ojo. Lee cada versículo nuevo diez veces, fijándote en cada palabra como si lo fotografiaras con los ojos. Todavía recuerdo dónde estaban algunos versículos concretos en la página de la Biblia que usé por primera vez para memorizarlos. Graba cada versículo en tu cerebro con los ojos.

Decirlo en voz alta. Otra ayuda para memorizar es decir el versículo en voz alta para ti mismo. El aporte sensorial adicional a tu cerebro ayuda al proceso de memorización. No tiene que ser muy alto, solo lo suficiente para que puedas oírlo. Además, intenta ponerle algo de sentimiento e interpretación al recitar los versículos… esto es en realidad una forma de meditación en los versículos mientras los aprendes.

Ejemplo de procedimiento diario

Lo siguiente es un ejemplo de cómo alguien podría memorizar Efesios a razón de un versículo por día:

1) Día uno: Lee Efesios 1:1 en voz alta diez veces, fijándote en cada palabra como si la fotografiaras con los ojos. Asegúrate de incluir el número del versículo. Luego cubre la página y recítalo diez veces. Has terminado por hoy.

2) Día dos: Primero el versículo de ayer. Recita el versículo de ayer, Efesios 1:1, diez veces, asegurándote de incluir el número del versículo. Mira la Biblia si lo necesitas, solo para refrescar la memoria. Ahora, haz tu versículo nuevo. Lee Efesios 1:2 en voz alta diez veces, fijándote en cada palabra como si la fotografiaras con los ojos. Asegúrate de incluir el número del versículo. Luego cubre la página y recítalo diez veces. Has terminado por hoy.

3) Día tres: Primero el versículo de ayer. Recita el versículo de ayer, Efesios 1:2, diez veces, asegurándote de incluir el número del versículo. Nuevamente, mira la Biblia si lo necesitas, solo para refrescar la memoria. Luego los versículos antiguos, todos juntos: recita Efesios 1:1-2 juntos una vez, asegurándote de incluir los números de los versículos. Ahora, haz tu versículo nuevo. Lee Efesios 1:3 en voz alta diez veces, fijándote en cada palabra como si la fotografiaras con los ojos. Asegúrate de incluir el número del versículo. Luego cubre la página y recítalo diez veces. Has terminado por hoy.

4) Día cuatro: Primero el versículo de ayer. Recita el versículo de ayer, Efesios 1:3, diez veces, asegurándote de incluir el número del versículo. Nuevamente, mira la Biblia si lo necesitas, solo para refrescar la memoria. Luego los versículos antiguos, todos juntos: recita Efesios 1:1-3 juntos una vez, asegurándote de incluir los números de los versículos. Ahora, haz tu versículo nuevo. Lee Efesios 1:4 en voz alta diez veces, fijándote en cada palabra como si la fotografiaras con los ojos. Asegúrate de incluir el número del versículo. Luego cubre la página y recítalo diez veces. Has terminado por hoy.

Este ciclo continuaría por todo el libro. Obviamente, la etapa de «los versículos antiguos todos juntos» pronto crecerá hasta ocupar la mayor parte del tiempo. Así es exactamente como debería ser. El libro entero de Efesios puede leerse a un ritmo razonable en menos de quince minutos. Por tanto, la etapa de «los versículos antiguos todos juntos» de tu repaso no debería llevar más que eso en ningún día. Hazlo con la Biblia a mano, por si te quedas en blanco o te atascas… no hay vergüenza en mirar, y de hecho ayuda a fijar los versículos problemáticos para que nunca más lo sean. Por tanto, tu día 60 debería verse así:

Día sesenta: (ocho días libres en ese lapso significan que vas en tu versículo nuevo número 52, que sería Efesios 3:7) Primero el versículo de ayer. Recita el versículo de ayer, Efesios 3:6, diez veces, asegurándote de incluir el número del versículo. Nuevamente, mira la Biblia si lo necesitas, solo para refrescar la memoria. Luego los versículos antiguos, todos juntos: recita Efesios 1:1–3:6 juntos una vez, asegurándote de incluir los números de los versículos. Mira la Biblia si lo necesitas, para que este proceso no se alargue demasiado. Ahora, haz tu versículo nuevo. Lee Efesios 3:7 en voz alta diez veces, fijándote en cada palabra como si la fotografiaras con los ojos. Asegúrate de incluir el número del versículo. Luego cubre la página y recítalo diez veces. Has terminado por hoy.

9. Desherbar el jardín

A medida que recitas un libro durante un largo período sin mirar la Biblia, gradualmente empezarás a cometer pequeños errores u omitir versículos (de nuevo, por eso es tan útil memorizar los números de los versículos). En otras palabras, empezarán a crecer «malas hierbas» en el jardín de tu mente. Sin embargo, para «desherbar el jardín», una vez por semana lee el libro completo, mirando cada versículo con atención con los ojos. Esto sustituirá tu tarea diaria de «los versículos antiguos todos juntos». Esta simple disciplina corregirá los errores: esto es «desherbar el jardín».

10. Retención a largo plazo y/o pasar a otros libros

Suponiendo que continúas este procedimiento en Efesios sin perder ningún día (aparte de tu día libre semanal), deberías terminar todo el libro en 26 semanas. Cuando hayas aprendido Efesios 6:24: «Seis-veinticuatro. La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inagotable», deberías detenerte a celebrar… ¡ponerte de rodillas y dar gracias a Dios por su bondad para contigo!

Pero después de tu celebración, necesitas volver al trabajo. Si has hecho fielmente la etapa de «los versículos antiguos todos juntos», esta siguiente etapa no debería ser excesivamente gravosa, aunque pueda parecerlo: recita el libro entero de memoria durante cien días consecutivos. Si has hecho bien tu trabajo, después de aproximadamente la segunda semana probablemente ni siquiera necesitarás tener la Biblia cerca mientras lo haces. Así, puedes hacer este paso mientras te duchas, mientras conduces, mientras lavas los platos, mientras caminas por la calle, mientras haces ejercicio… no añadirá tiempo extra a tu apretada agenda. Es más, es en esta etapa cuando empiezas a ver el alcance del libro entero de Efesios (o del libro que hayas memorizado). Verás grandes temas que unen los capítulos entre sí, verás el flujo del argumento, descubrirás cosas nuevas que nunca antes habías sabido.

Sé duro contigo mismo… ¡cien días sin faltar ni uno solo! Puedes hacerlo, y te alegrarás de haberlo hecho.

Cuando eso termine, tienes dos opciones: o puedes procurar retener Efesios indefinidamente mientras añades otros libros, o puedes «despedir el libro con un beso» y dedicar tu atención a adquirir libros nuevos. Aunque hay ventajas en intentar retener los libros antiguos indefinidamente, en algún momento la mayoría de las personas alcanzarán un nivel de saturación y ya no podrán aprender libros nuevos mientras conservan todos los libros que han aprendido en el pasado. Es rara la persona que puede retener cantidades ilimitadas de versículos antiguos mientras añade continuamente otros nuevos. Todos llegarán al límite de lo que pueden mantener en el «escritorio» de su mente: los versículos fácilmente accesibles, listos para ser citados. Ahora bien, el hecho de que «despidas el libro con un beso» no significa que lo olvidarás por completo. El significado de Efesios se quedará contigo, y también tu conocimiento concreto de todas sus enseñanzas. Recordarás inmediatamente lo que conoces tan bien en cuanto mires la página, y nunca olvidarás el flujo del pensamiento, ni siquiera ideas concretas que has aprendido. Siempre podrás leer los párrafos con profunda perspicacia y sensibilidad, y sabrás qué buscar cuando acudas allí para confirmar una referencia cruzada. El Espíritu Santo podrá traer a tu mente cualquier versículo que quiera usar para convencerte de pecado, fortalecer tu corazón o para el testimonio. ¡Todo sigue ahí —solo que ahora está bajo la superficie! Si alguna vez decides volver y «subirlo de nuevo» a tu memoria, será mucho más fácil que si nunca lo hubieras memorizado.

La razón por la que «despedirías el libro con un beso» es para liberarte y poder aprender libros nuevos sin necesidad de un cambio drástico en tu estilo de vida —¡como entrar en un monasterio o culto de memorización bíblica en el que todo lo que haces en tu vida es memorizar! Si descubres que tu asimilación de libros nuevos se ve obstaculizada por el intento de retener los antiguos, entonces… ¡«Despide el libro con un beso»! ¿Por qué? Por el bien de todas las ideas nuevas que ganarás al aprender un nuevo libro de la Biblia. No muchas personas completarán la memorización de toda la Biblia. Siempre habrá más trabajo de memorización que puedas hacer. Así que sigue aprendiendo libros nuevos. Si, por el contrario, no pasas a memorizar un libro nuevo, entonces no «despidas el libro con un beso». Prefiero que hagas algo de memorización a que no hagas ninguna.

Ahora bien, si eres una de esas personas raras que pueden retener aparentemente libros antiguos sin límite, de modo que retener libros antiguos no te dificulta en absoluto memorizar otros nuevos, entonces prueba este enfoque: reserva el libro en un hueco (el lunes por la mañana, digamos), y recítalo el lunes por la mañana el resto de tu vida. Nunca lo olvidarás. Sin embargo, no olvides «desherbar el jardín».

11. Memorizar libros largos o memorizar más rápido

Después de haber dedicado seis meses a Efesios a razón de un versículo por día, puede que sientas que estás listo para memorizar un libro más largo. Si, por ejemplo, memorizaras Romanos, estarías ante 433 versículos. A razón de un versículo por día, eso es cerca de un año y medio (con un margen de flexibilidad del 10 %). Puede que sea demasiado lento para ti… estás listo para acelerar el ritmo. Cuando yo memoricé el Evangelio de Mateo, lo hice a razón de 36 versículos por semana… seis por día, seis días a la semana. Me llevó unos 9 meses, ya que no mantuve ese ritmo todo el tiempo… pero Mateo tiene 1071 versículos… un versículo al día habría sido demasiado lento. Veamos cómo hacer varios versículos en un solo día:

1) Día uno: Lee Mateo 1:1 en voz alta diez veces, fijándote en cada palabra como si la fotografiaras con los ojos. Asegúrate de incluir el número del versículo. Luego cubre la página y recítalo diez veces. Repite con los versículos 2 al 6, asegurándote de incluir los números de los versículos. Luego recita toda la sección de seis versículos, Mateo 1:1-6, diez veces. Has terminado por hoy.

2) Día dos: Primero los versículos de ayer. Recita los versículos de ayer, Mateo 1:1-6, diez veces, asegurándote de incluir los números de los versículos. Mira la Biblia si lo necesitas, solo para refrescar la memoria. Ahora, haz tus versículos nuevos. Lee Mateo 1:7 en voz alta diez veces, fijándote en cada palabra como si la fotografiaras con los ojos. Asegúrate de incluir el número del versículo. Luego cubre la página y recítalo diez veces. Repite con Mateo 1:8-12. Luego recita toda la sección nueva de seis versículos, Mateo 1:7-12, diez veces. Has terminado por hoy.

3) Día tres: Primero los versículos de ayer. Recita los versículos de ayer, Mateo 1:7-12, diez veces, asegurándote de incluir los números de los versículos. Nuevamente, mira la Biblia si lo necesitas, solo para refrescar la memoria. Luego los versículos antiguos, todos juntos: recita Mateo 1:1-12 juntos una vez, asegurándote de incluir los números de los versículos. Ahora, haz tus versículos nuevos. Lee Mateo 1:13 en voz alta diez veces, fijándote en cada palabra como si la fotografiaras con los ojos. Asegúrate de incluir el número del versículo. Luego cubre la página y recítalo diez veces. Repite con Mateo 1:14-18. Luego recita toda la sección nueva de seis versículos, Mateo 1:13-18, diez veces. Has terminado por hoy.

4) Día cuatro: Primero los versículos de ayer. Recita los versículos de ayer, Mateo 1:13-18, diez veces, asegurándote de incluir los números de los versículos. Nuevamente, mira la Biblia si lo necesitas, solo para refrescar la memoria. Luego los versículos antiguos, todos juntos: recita Mateo 1:1-18 juntos una vez, asegurándote de incluir los números de los versículos. Ahora, haz tus versículos nuevos. Lee Mateo 1:19 en voz alta diez veces, fijándote en cada palabra como si la fotografiaras con los ojos. Asegúrate de incluir el número del versículo. Luego cubre la página y recítalo diez veces. Repite con Mateo 1:20-24. Luego recita toda la sección nueva de seis versículos, Mateo 1:19-24, diez veces. Has terminado por hoy.

El repaso continuo (la etapa de «los versículos antiguos todos juntos») se volverá difícil de manejar una vez que estés en el capítulo 7 u 8. En ese punto, empieza a dejar fuera el capítulo 1, luego el capítulo 2, luego el capítulo 3, etc., a medida que avanzas por el libro. Limita el tiempo que dedicas a la etapa de «los versículos antiguos todos juntos» a quince o veinte minutos. Repasa los capítulos que dejas fuera (capítulo 1, luego 2, luego 3) una vez por semana. Para cuando llegues a Mateo 28:20, tendrás que dividir tu repaso a largo plazo en porciones razonables. Este es el «Método de secundaria» de repaso a largo plazo:

El Método de secundaria de repaso a largo plazo (usando el Evangelio de Mateo como ejemplo)

1) Lee Mateo con un cronómetro y mide diez minutos de versículos, leyendo a un ritmo normal. Puede ser Mateo 1-5, dependiendo de tu velocidad de lectura normal. Tomemos eso como ejemplo (yo promedio unos 125 versículos en 10 minutos). Nota: detente en divisiones importantes de capítulo… no hagas Mateo 1:1 hasta 5:37, por ejemplo. Esfuérzate y llega al final del capítulo más cercano, aunque te lleve 11 minutos de lectura.

2) Recita Mateo 1-5 todos los días durante 25 días. Después de unos 15 días, deberías poder hacerlo sin la Biblia, si hiciste bien tu trabajo la primera vez que memorizaste estos versículos. Entonces hazlo en la ducha o mientras conduces, etc. Esto no debería añadir nada extra a tu día.

3) El día 26, añade los siguientes «diez minutos» de Mateo. Digamos que es Mateo 6-8. Recita Mateo 6-8 todos los días durante 25 días, mientras continúas con Mateo 1-5 por este tiempo. Al final de este período, habrás hecho Mateo 1-5 durante 50 días seguidos, y Mateo 6-8 durante 25 días seguidos.

4) El día 51, añade los siguientes «diez minutos» (es decir, unos 125 versículos) de Mateo. Digamos que es Mateo 9-12. Haz estos capítulos durante 25 días, mientras continúas con Mateo 1-5 y 6-8. Al final de este período, habrás hecho Mateo 1-5 durante 75 días, Mateo 6-8 durante 50 días y Mateo 9-12 durante 25 días.

5) El día 76, añade la siguiente sección… quizás Mateo 13-15. Haz estos capítulos durante 25 días, mientras continúas con Mateo 1-5, 6-8 y 9-12. Al final de este período, habrás hecho Mateo 1-5 durante 100 días, Mateo 6-8 durante 75 días, Mateo 9-12 durante 50 días y Mateo 13-15 durante 25 días. Como en una escuela secundaria, Mateo 1-5 es tu «clase de último año», Mateo 6-8 tu «clase de penúltimo año», Mateo 9-12 tu «clase de segundo año» y Mateo 13-15 tu «clase de primer año». Todo el proceso de recitación no debería llevar más de 45 minutos, si has calculado bien los tiempos. También nota: para entonces, deberías poder recitar Mateo 1-12 al menos sin ninguna Biblia… por tanto, puede hacerse mientras haces otras cosas… así, estarás sentado sin hacer nada más que memorización durante no más de 15-20 minutos como máximo.

6) El día 101, puedes «graduar» a Mateo 1-5, y o bien «despedirlo con un beso» o reservarlo en un «hueco de los lunes» para hacerlo el resto de tu vida. Lo has hecho tantas veces a estas alturas que podrías recitarlo dormido. (¡Quizás lo hagas!) Simplemente recítalo todos los lunes, además del trabajo continuo que estés haciendo… o, si es demasiado, solo repásalo una vez al mes para mantenerlo fresco. Ahora añade los siguientes «diez minutos» de Mateo, para sustituir a la «clase de último año» que acaba de graduarse… quizás sea Mateo 16-19. Sigue adelante con Mateo 6-8 (tu nueva «clase de último año»), Mateo 9-12 («clase de penúltimo año») y Mateo 13-15 («clase de segundo año»). Al final de este siguiente período, habrás hecho Mateo 6-8 durante 100 días, Mateo 9-12 durante 75 días, Mateo 13-15 durante 50 días y Mateo 16-19 durante 25 días.

7) El día 126, «gradúa» a Mateo 6-8, y o bien lo «despides con un beso» o lo reservas en un «hueco de los martes» para hacerlo el resto de tu vida. Añade Mateo 20-22 y continúa. Al final de este siguiente período, habrás hecho Mateo 9-12 durante 100 días, Mateo 13-15 durante 75 días, Mateo 16-19 durante 50 días y Mateo 20-22 durante 25 días.

8) El día 151, «gradúa» a Mateo 9-12, y o bien lo «despides con un beso» o lo reservas en un «hueco de los miércoles» para hacerlo el resto de tu vida. Añade Mateo 23-25 y continúa. Al final de este siguiente período, habrás hecho Mateo 13-15 durante 100 días, Mateo 16-19 durante 75 días, Mateo 20-22 durante 50 días y Mateo 23-25 durante 25 días.

9) El día 176, «gradúa» a Mateo 13-15, y o bien lo «despides con un beso» o lo reservas en un «hueco de los jueves» para hacerlo el resto de tu vida. Añade Mateo 26-27 y continúa. Al final de este siguiente período, habrás hecho Mateo 16-19 durante 100 días, Mateo 20-22 durante 75 días, Mateo 23-25 durante 50 días y Mateo 26-27 durante 25 días.

10) El día 201, puedes «graduar» a Mateo 16-19, y o bien lo «despides con un beso» o lo reservas en un «hueco de los viernes» para hacerlo el resto de tu vida. Ahora sí puedes añadir Mateo 28 a tu ciclo de repaso. Continúa, pero no añadas versículos nuevos. Sigue hasta que hayas terminado tus 100 días en Mateo 28 (el día 300). Después de unos 25 días de hacer Mateo 28, deberías poder recitar todo el Evangelio de Mateo con un buen nivel de exactitud, totalmente de memoria. En ese punto, puedes caer de rodillas y dar gracias a Dios por su bondad para contigo. Pero sigue haciendo tu trabajo hasta que hayas terminado tus 100 días para todos los versículos.

11) Repasa cada sección una vez a la semana o una vez al mes según sientas la necesidad, para mantenerla fresca, o «despide todo con un beso» y memoriza el Evangelio de Juan (¡o el libro de Daniel… lo que emocione tu corazón!)

Es mi oración que Dios levante una generación de personas que hagan esta labor, presentándose así a Dios como obreros aprobados, que no tienen de qué avergonzarse, y que manejan bien la palabra de verdad (cf. 2 Timoteo 2:15). Las personas perdidas en nuestra nación y las iglesias débiles e inmaduras que tanto se han multiplicado tienen una profunda necesidad del alimento sólido de la Palabra y de quienes estén cualificados para dársela. ¡Que Dios bendiga tu diligencia y tu trabajo arduo!

Apéndice 1: Cronograma semanal de Efesios

SemanasVersículos nuevosVersículos antiguos
Semana 1Efesios 1:1–1:6—
Semana 2Efesios 1:7–1:12Efesios 1:1–1:6
Semana 3Efesios 1:13–1:18Efesios 1:1–1:12
Semana 4Efesios 1:19–2:1Efesios 1:1–1:18
Semana 5Efesios 2:2–2:7Efesios 1:1–2:1
Semana 6Efesios 2:8–2:13Efesios 1:1–2:7
Semana 7Efesios 2:14–2:19Efesios 1:1–2:13
Semana 8Efesios 2:20–3:3Efesios 1:1–2:19
Semana 9Efesios 3:4–3:9Efesios 1:1–3:3
Semana 10Efesios 3:10–3:15Efesios 1:1–3:9
Semana 11Efesios 3:16–3:21Efesios 1:1–3:15
Semana 12Efesios 4:1–4:6Efesios 1:1–3:21
Semana 13Efesios 4:7–4:12Efesios 1:1–4:6
Semana 14Efesios 4:13–4:18Efesios 1:1–4:12
Semana 15Efesios 4:19–4:24Efesios 1:1–4:18
Semana 16Efesios 4:25–4:30Efesios 1:1–4:24
Semana 17Efesios 4:31–5:4Efesios 1:1–4:30
Semana 18Efesios 5:5–5:10Efesios 1:1–5:4
Semana 19Efesios 5:11–5:16Efesios 1:1–5:10
Semana 20Efesios 5:17–5:22Efesios 1:1–5:16
Semana 21Efesios 5:23–5:28Efesios 1:1–5:22
Semana 22Efesios 5:29–6:1Efesios 1:1–5:28
Semana 23Efesios 6:2–6:7Efesios 1:1–6:1
Semana 24Efesios 6:8–6:13Efesios 1:1–6:7
Semana 25Efesios 6:14–6:19Efesios 1:1–6:13
Semana 26Efesios 6:20–6:24Efesios 1:1–6:19

Apéndice 2: Ejemplo de cronograma semanal

SEMANA 1 — Efesios 1:1-6

Versículo de ayerVersículos antiguos juntosVersículo nuevo
Día 1——Efesios 1:1
Día 2Efesios 1:1Efesios 1:1Efesios 1:2
Día 3Efesios 1:2Efesios 1:1–2Efesios 1:3
Día 4Efesios 1:3Efesios 1:1–3Efesios 1:4
Día 5Efesios 1:4Efesios 1:1–4Efesios 1:5
Día 6Efesios 1:5Efesios 1:1–5Efesios 1:6

…

SEMANA 24 — Efesios 6:8-13

Versículo de ayerVersículos antiguos juntosVersículo nuevo
Día 1Efesios 6:7Efesios 1:1–6:7Efesios 6:8
Día 2Efesios 6:8Efesios 1:1–6:8Efesios 6:9
Día 3Efesios 6:9Efesios 1:1–6:9Efesios 6:10
Día 4Efesios 6:10Efesios 1:1–6:10Efesios 6:11
Día 5Efesios 6:11Efesios 1:1–6:11Efesios 6:12
Día 6Efesios 6:12Efesios 1:1–6:12Efesios 6:13

Apéndice 3: Cantidad de versículos por libro

Antiguo Testamento

LibroVersículosLibroVersículos
Génesis1533Cantares117
Éxodo1213Isaías1292
Levítico859Jeremías1364
Números1288Lamentaciones154
Deuteronomio959Ezequiel1273
Josué658Daniel357
Jueces618Oseas197
Rut85Joel73
1 Samuel810Amós146
2 Samuel695Abdías21
1 Reyes816Jonás48
2 Reyes719Miqueas105
1 Crónicas942Nahúm47
2 Crónicas822Habacuc56
Esdras280Sofonías53
Nehemías406Hageo38
Ester467Zacarías211
Job1070Malaquías55
Salmos2461
Proverbios915
Eclesiastés222

Nuevo Testamento

LibroVersículosLibroVersículos
Mateo10711 Timoteo113
Marcos6782 Timoteo83
Lucas1151Tito46
Juan879Filemón25
Hechos1007Hebreos303
Romanos433Santiago108
1 Corintios4371 Pedro105
2 Corintios2572 Pedro61
Gálatas1491 Juan105
Efesios1552 Juan13
Filipenses1043 Juan14
Colosenses95Judas25
1 Tesalonicenses89Apocalipsis404
2 Tesalonicenses47
Dr. Andrew Davis

Dr. Andrew Davis

Pastor, autor y profesor de Teología Histórica

Andy (Andrew Davis) nació en Boston, Massachusetts, donde más tarde obtuvo su título de grado en Ingeniería Mecánica por el MIT en 1984. Luego comenzó su carrera como ingeniero mecánico en Eaton-Nova Corporation en Beverly, Massachusetts. Él y su esposa Chris se casaron el 14 de mayo de 1988, y tienen dos hijos (Nathaniel y Calvin) y tres hijas (Jenny, Carolyn y Daphne).

Andy comenzó su formación en el seminario mientras trabajaba como ingeniero, y obtuvo su Maestría en Divinidad por el Gordon-Conwell Theological Seminary en 1990. En 1992, Andy renunció a su puesto de ingeniero para pastorear la New Meadows Baptist Church en Topsfield, Massachusetts. La familia Davis siguió el llamado del Señor a Tokushima, Japón, donde participaron en la plantación de iglesias a través de la Junta de Misiones Internacionales de 1993 a 1995. Andy se graduó en el Southern Baptist Theological Seminary en Louisville, Kentucky, con un doctorado (Ph.D.) en Historia de la Iglesia en 1998. En octubre de 1998, Andy aceptó el llamado a ser pastor principal de la First Baptist Church en Durham, Carolina del Norte. También ha servido en el Southeastern Baptist Theological Seminary en Wake Forest, Carolina del Norte, como profesor visitante de Teología Histórica desde 2005 hasta la actualidad.

Andy es autor de diversos artículos, capítulos de libros y libros, y recientemente publicó An Infinite Journey (Editorial Ambassador International, 2014).

La pasión de la vida de Andy es usar la perfecta Palabra de Dios para ministrar a las personas y hacer avanzar el Reino de Jesucristo en Durham y hasta los confines de la tierra.

414 Cleveland Street · Durham, NC 27701 · 919.688.7308 · www.fbcdurham.org

Fuente Fuente: Un enfoque para la memorización extensa de las Escrituras, del Dr. Andrew Davis
Memorizando las Escrituras, un enfoque práctico y dinámico Memorizando las Escrituras, un enfoque práctico y dinámico Revisado por el equipo de Nexo Cristiano on octubre 29, 2026 Rating: 5
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