¿Qué dice el Nuevo Testamento sobre el dinero y los pobres?, por Craig L. Blomberg

¿Qué dice el Nuevo Testamento sobre el dinero y los pobres?
Las posesiones materiales en el cristianismo primitivo: Hechos y Santiago
Resumen del artículo
El modelo comunitario de Hechos 2:42-47 y 4:32-5:11, según el cual los cristianos tenían todas las cosas en común, no se vuelve a mencionar en el resto del Nuevo Testamento, pero se presupone en el relato sobre la distribución diaria a las viudas en Hechos 6:1-6, y la preocupación por socorrer a los pobres continúa a lo largo del libro. Santiago llama a los pocos ricos que están entre sus destinatarios a reconocer que sus riquezas son temporales, no aceptar favoritismos y dejar lugar a la voluntad soberana de Dios. La comunidad entera debe cuidar a sus más necesitados. El que rehúsa ayudar a los destituidos demuestra que no es realmente cristiano. Se debe denunciar la injusticia social siempre, aun cuando su abolición completa aguarda el retorno de Cristo.
Contenido
- Introducción
- El libro de Hechos
- La primera comunidad cristiana (Hch. 2:42-47)
- Más sobre el comunalismo primitivo (Hch. 4:32–5:11)
- Ayuda para las viudas helenistas (Hch. 6:1-4)
- El problema de Simón (Hch. 8:18-23)
- Personas alabadas por su generosidad
- Cristianos con recursos considerables
- La interacción del cristianismo con las economías paganas
- Conclusiones sobre Hechos
- La Epístola de Santiago
- Santiago 1:9-11
- Santiago 1:27
- Santiago 2:1-7
- Santiago 2:14-17
- Santiago 4:13-17
- Santiago 5:1-6
- Santiago 5:7-11
- Conclusiones sobre Santiago
Introducción
Este artículo analiza el tema de las posesiones materiales en el primer período de la historia de la iglesia, tal como se puede descubrir en los Hechos de los Apóstoles y en la Epístola de Santiago.
El libro de Hechos
La primera comunidad cristiana (Hch. 2:42-47)
Inmediatamente después del primer sermón registrado de Pedro, su predicación en el día de Pentecostés, el libro de Hechos nos proporciona una primera vislumbre de los patrones de la comunidad cristiana. Hechos 2:42 señala cuatro características de sus primeras reuniones: (1) la enseñanza de los apóstoles, (2) la comunión, (3) el partimiento del pan y (4) la oración. Es el segundo de estos elementos el que nos interesa aquí. "Comunión unos con otros" es una traducción de koinōnía, vocablo que abarca un amplio espectro semántico. Aquí, sin embargo, su significado se explica parcialmente, por lo menos, en los vv. 44-45:
Krodel percibe claramente el vínculo entre el don del Espíritu en el v. 38, la koinōnía del v. 42 y los arreglos económicos de los vv. 44-45:
Otros elementos de esta koinōnía que se pueden discernir en el contexto inmediato incluyen adorar y vivir en proximidad física el uno al otro (2:44a, 46a), un énfasis marcado en la alegría y alabanza a Dios, y el crecimiento evangelístico (2:46b, 47b). Como los primeros capítulos de Hechos en general, estos versículos están empapados de un fuerte sentido de unidad cristiana (cp. 1:14; 4:24; 5:12).
¿Qué factores incidirían en el establecimiento de la "caja común" y la distribución que se describe en 2:44b-45? El concepto inicial puede haberse tomado de los días cuando los discípulos dedicaban una parte considerable de su tiempo al ministerio ambulante con Jesús. En ese período ellos evidentemente tenían una bolsa en común (Jn. 12:6). Jerusalén, además, tenía una economía precaria, porque era un centro para las élites religiosa y política, económicamente improductivas. Las frecuentes revueltas y sequías en esa parte del antiguo mundo mediterráneo podían exacerbar el problema. Inicialmente muchos de los peregrinos que normalmente hubieran regresado a sus hogares en la Diáspora después del día de Pentecostés tal vez se quedaron como parte de la nueva comunidad cristiana, así creando una multitud de "refugiados". Finalmente, aun los jerosolimitanos pobres que se unieron a la primera iglesia quedaron excluidos de las fuentes normales de caridad judía.
Obviamente, no todos estos elementos se hallan en cada comunidad cristiana subsecuente, de manera que los mecanismos para llenar las necesidades pueden variar también. La frase hápanta koiná, "todas las cosas en común" en el v. 44 es una generalización, la cual es calificada en seguida por los vv. 45-46. Así como Lucas pudo escribir que "todos los que habían creído estaban juntos" (2:44a) pero luego aclarar que continuaron viviendo y reuniéndose en sus propias casas (2:46b), así también el "tenían en común todas las cosas" se explica en el v. 45: no se trataba de un desprendimiento de propiedades de una vez por todas, sino de actos periódicos de caridad conforme surgían las necesidades.
¡La expresión al final del v. 45, "a todos según la necesidad de cada uno", llegó a formar la mitad del manifiesto comunista de Karl Marx (la otra mitad aparecerá en Hch. 11:29)! Pero Marx, por supuesto, intentó crear por legislación, por un régimen totalitario y por una cruzada contra la religión, lo que se podría lograr solamente en una comunidad voluntaria religiosa como la que el libro de Hechos describe.
No hay ningún apoyo exegético o histórico para interpretar que el "comunalismo" del cristianismo primitivo fue un experimento inapropiado o fracasado. Larkin resume este punto con claridad:
Más sobre el comunalismo del cristianismo primitivo (Hch. 4:32–5:11)
Un segundo párrafo de resumen describe y desglosa la koinōnía económica de la iglesia de Jerusalén (Hch. 4:32-35). De nuevo el pasaje comienza recordándonos de la fuerte unidad de la comunidad. El v. 32 continúa aclarando que los individuos retenían la propiedad privada, pero no se aferraban a sus posesiones como si pertenecieran exclusivamente a ellos. De su unidad surgió una disposición a compartir, encapsulada en la expresión moderna, "Mi casa es tu casa".
El v. 34a luego declara llanamente: "Así que no había entre ellos ningún necesitado". De nuevo tenemos un torrente de verbos en el tiempo imperfecto aquí. No se trataba de un desprendimiento definitivo y único de todas las posesiones. El tema de "según la necesidad" reaparece también. Lo que no se halla en este párrafo es una referencia a una igualdad completa entre los creyentes. Se supone que había un espectro bastante amplio, desde los que todavía poseían propiedades que no habían vendido (cp. la referencia a la casa de Juan Marcos en Hch. 12:12) hasta aquellos que seguían viviendo en un nivel muy básico. Pero la iglesia estaba comprometida a tomar muy en serio el principio de Deuteronomio 15:4: "no debe haber ningún pobre en medio de ti".
Hechos 4:36-37 prosiguen con un ejemplo específico y positivo de la venta y distribución de las propiedades: aquí se nos presenta por primera vez a Bernabé. Sin embargo, al ejemplo positivo del "Hijo de Aliento", Hechos 5:1-11 contrapone el ejemplo negativo de Ananías y Safira. Ananías y Safira también "vendieron un terreno" (5:1), pero entre la venta y la entrega, "sustrajeron" parte del precio: el verbo refleja el término poco usado nosphízō, que significa "estafar" o "defraudar". En la Septuaginta, aparte de los libros apócrifos, se utiliza únicamente en Josué 7:1, en relación con el pecado de Acán.
Sin duda, Lucas quiere señalar un paralelo con la historia de Acán. En ambos relatos un pecado serio en las primeras etapas de la comunidad del pueblo de Dios, después de la inauguración de un nuevo pacto, es castigado con la muerte, precisamente para persuadir al pueblo de Dios de la seriedad con que él toma el pecado. Los vv. 3 y 8 dejan en claro que Pedro entiende que el pecado no estaba en el haber traído sólo una parte, sino en la mentira acerca de la cantidad dada. Lo que es más, la mentira se cometió no sencillamente contra otros seres humanos, sino contra el Espíritu Santo (5:3), quien es igual a Dios (5:4). El v. 4 sigue recalcando que los donativos eran voluntarios.
Ayuda para las viudas helenistas (Hch. 6:1-4)
No volvemos a oír más de estos arreglos comunales del cristianismo primitivo. Sin embargo, la situación descrita al principio de Hechos 6 presupone que continúan. Los judíos "griegos" empiezan a quejarse contra los judíos "hebreos" porque "las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria" (6:1). Como todos los doce apóstoles representan el ala hebrea de la joven iglesia judía, es comprensible que los necesitados del ala más helenista serían los primeros desatendidos. A su favor, los apóstoles reconocieron la necesidad de remediar esta injusticia, pero no a expensas del ministerio al cual habían sido llamados primordialmente (Hch. 6:2).
Es significativo que los Doce de ninguna manera minimizan la autoridad de los siete que son escogidos para aliviar la condición de las viudas. De hecho, "este ministerio físico/social tiene la misma validez que el ministerio apostólico de evangelización/edificación" — el término diakonía se usa de los dos (6:1, 4).
El problema de Simón (Hch. 8:18-23)
La siguiente referencia a las posesiones materiales en Hechos está en el capítulo 8 en el contexto de la aparente conversión de Simón el Mago. Por tercera vez consecutiva, un pasaje acerca del dinero en Hechos muestra los problemas graves que su mal manejo puede generar.
Simón ve alguna manifestación del Espíritu cuando los apóstoles Pedro y Juan llegan a Samaria e imponen las manos a los nuevos creyentes allí (8:18a). Tal vez viendo este poder como una "magia" mayor que la que él había empleado previamente, Simón adopta la suposición pagana común de que se puede comprar a los dioses, y ofrece dinero a los apóstoles por la habilidad de conferir el Espíritu Santo. Pedro le reprende por esta noción sumamente pagana: "Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero" (8:20). Lo que se condena en el contexto inmediato es "todo intento de manipular a Dios por ganancia personal".
Personas alabadas por su generosidad para con los pobres
Tres referencias esparcidas en la primera parte, principalmente judía, del libro de Hechos (caps. 1-12), prolongan el tema de la necesidad de proporcionar ayuda material a los pobres, sobre todo dentro de la comunidad del pueblo de Dios. En 9:36 se alaba a la recién fallecida Dorcas porque "abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía". En 10:2, 4 y 31 a Cornelio, también, se le describe como ejemplar por sus muchas limosnas. Es una de las razones por qué se le retrata como particularmente merecedor de oír el evangelio de Pedro (10:4), a pesar de su trasfondo gentil.
Luego, en 11:27-30 Agabo viene a la iglesia de Antioquía y predice el hambre venidera en Judea. Aquí aparece la inspiración de la otra mitad del manifiesto de Marx: "de cada uno conforme a su capacidad" (ver 11:29, "cada uno conforme a lo que tenía"). El modelo de auxilio que se presupone en este pasaje claramente difiere de aquel que se halla en los primeros capítulos de Hechos: no hay ningún indicio de un fondo común; cada creyente simplemente tiene sus propias fuentes de ingreso, con niveles variados de riqueza o prosperidad. No obstante, todos se esfuerzan por ayudar según su capacidad.
Cristianos con recursos considerables
Desde las etapas más primitivas del cristianismo, el sitio más común y natural para las reuniones de los creyentes eran las casas privadas (Hch. 2:46). Entre los personajes mencionados más adelante en Hechos que probablemente eran prósperos se puede incluir a Cornelio, centurión romano (10:1); la familia de Juan Marcos, anfitriona de muchos cristianos (12:12); Sergio Paulo, procónsul de Chipre (13:6-12); Lidia, empresaria y cabeza de su casa (16:14-15); el carcelero de Filipos (16:31-34); Jasón (17:5-9); muchas distinguidas mujeres griegas de Tesalónica y Berea (17:4, 12); Aquila y Priscila (18:2-3); y Mnasón, con quien Pablo y sus numerosos compañeros de viaje se hospedaron en Cesarea (21:6).
Nada requiere que esta lista refleje el estado de la mayoría de los miembros de la iglesia primitiva, pero coloca un signo de interrogación grande delante de cualquier hipótesis que supone que casi todos ellos eran indigentes. La mayor parte de estas referencias proviene de los años posteriores de la expansión cristiana narrada en Hechos y refleja el crecimiento de una clase media, o aun alta, entre los cristianos.
La interacción del cristianismo con las economías paganas en su derredor
Otros pasajes pertinentes a una teología de posesiones materiales están dispersos en la segunda sección principal de Hechos (caps. 13-28), donde Lucas se concentra principalmente en el ministerio de Pablo y el crecimiento rápido del cristianismo entre los gentiles.
Primero, en 16:17-24 Pablo libera a una joven esclava filipense de una posesión demoníaca. Como resultado, es acusado y arrestado porque la fuente de ingresos que los amos de la muchacha percibían de su espíritu de adivinación se ha secado. Se nota aquí un ejemplo de la preocupación cristiana por las necesidades temporales o físicas de los no cristianos; una vez más hay salvación integral.
Segundo, en 18:3 leemos que en Corinto Pablo se sostenía en el ministerio haciendo tiendas. Este patrón lo observamos también en los escritos de Pablo mismo: él reconoce la necesidad de tener su propia fuente de ingresos —sea de su trabajo o de ofrendas recibidas de afuera— para que no dependa para su sostén de las congregaciones locales que está sirviendo y su integridad no quede comprometida de manera alguna.
Tercero, un alboroto estalla en Éfeso porque el negocio de los plateros disminuye demasiado cuando la gente abandona la idolatría y la compra de imágenes de plata por el discipulado cristiano (19:23-41). Lucas informa en 19:19 que cuando los cristianos de Éfeso quemaron sus papiros mágicos, el valor era el equivalente de 50,000 jornales. ¡Ojalá que el testimonio cristiano tuviera un efecto semejante en industrias modernas como la pornografía!
Cuarto, Hechos 20:33-35 cita una porción del discurso de despedida de Pablo a los ancianos de Éfeso en Mileto: "Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado… En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir". En este contexto Pablo entiende que Jesús decía: "Para la persona en capacidad de hacerlo, es mejor dar ayuda a otros en vez de amontonar más riqueza para sí mismo".
Quinto, Hechos 24:17 alude a la colecta que dominó más o menos una década de la atención de Pablo, confirmando que los individuos mencionados en 20:4 que acompañan a Pablo desde Grecia en su viaje final a Jerusalén probablemente son los testigos independientes por medio de quienes Pablo espera que la entrega exitosa de la ofrenda sea confirmada (2 Co. 8:16-24).
Conclusiones sobre el libro de Hechos
Es cierto que en ninguna otra parte del libro de Hechos o del Nuevo Testamento en general se lee cosa alguna acerca del modelo comunitario de Hechos 2:42-47 y 4:32-5:11. Sin embargo, se puede trazar una línea de continuidad desde estos capítulos, pasando por el establecimiento del "diaconado" informal en Hechos 6:1-6 y el proyecto de auxilio frente al hambre en Hechos 11:27-30, hasta el establecimiento más formal del cargo de diáconos posteriormente en Filipenses 1:1 y 1 Timoteo 3:8-13.
El cristianismo alcanza a personas de la clase media y aun de la clase alta conforme el evangelio penetra en los círculos acomodados de la sociedad grecorromana, si bien esas clases no pasaban de ser una minoría en la iglesia. No obstante, la preocupación por los pobres, sobre todo por medio de las limosnas y ofrendas, se repite a lo largo del libro de Hechos, mientras los cristianos se comprometen a reducir la brecha entre los acaudalados y los desamparados dentro de sus congregaciones.
De acuerdo con las presuposiciones protestantes, todos los cristianos deben comprometerse con patrones de generosidad sin esperar nada de vuelto. Los elementos particulares cambiarán según la situación, pero la liberalidad en lugar de la acumulación egoísta, acompañada por un compromiso compasivo de hacer lo que más ayudará a los auténticamente necesitados, tiene que permanecer como una prioridad para el pueblo de Dios.
La Epístola de Santiago
Es muy posible que la Epístola de Santiago fuera el primero de todos los libros del Nuevo Testamento, probablemente escrita en la segunda mitad de la década de los cuarenta de la era cristiana. Santiago tiene tres temas principales que aparecen repetidas veces a lo largo de la carta: pruebas y tentaciones, sabiduría y el habla y, el que más nos interesa en este artículo, riqueza y pobreza. En base a 2:1-7 y 5:1-6 se puede suponer que muchos de los destinatarios de la carta eran cristianos pobres, enfrentando una persecución socioeconómica de parte de propietarios adinerados que maltrataban a sus trabajadores.
Santiago 1:9-11
La primera sección que explícitamente trata el tema de las posesiones materiales es 1:9-11. Haciendo eco de Mateo 5:3, Santiago comienza: "El hermano que es de humilde condición gloríese en su exaltación" (1:9). "De humilde condición" es una traducción del adjetivo tapeinos que en un contexto de contrastes con los ricos resulta ser casi un sinónimo de "menesteroso" (ptōchós). La "exaltación" en la cual tal creyente debe gloriarse ha de ser las bendiciones espirituales que él o ella puede recibir en parte en esta vida, y la perfección material y espiritual escatológica.
El cristiano rico, entonces, debe gloriarse "en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba" (1:10). Al reconocer el estado temporal de las riquezas terrenales, más aún de la vida terrenal en general, los creyentes acomodados no se glorían en sus bienes terrenales, sino en su estado de dependencia espiritual. El debate sobre si el rico de 1:10-11 es o no cristiano es relevante, porque hay quienes han aducido que Santiago no concibe que una persona sea a la vez rica y cristiana. Pero definitivamente "a la luz de (1:9-11) es difícil creer que algunos cristianos aparentemente enseñan que la riqueza personal es señal de bendición divina, y que poseerla es señal de haber vivido fiel y obedientemente".
Santiago 1:27
Santiago 1:27 ofrece una definición singular de "religión". La palabra thrēskeía se refiere a la manifestación externa del sistema religioso. Aquí Santiago combina dos elementos que pocas veces se guardan juntos: (1) una preocupación por la santidad y la espiritualidad, a menudo característica de movimientos separatistas; y (2) un paradigma de preocupación social, más comúnmente hallada entre los "activistas". De estos elementos el que más directamente se relaciona con nuestro tema es el segundo: "visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones". Aquí Santiago hace eco de las numerosas alusiones en el Antiguo Testamento y en el período intertestamentario a la mujer que ha perdido su marido y al niño sin padres como ejemplos clásicos de los desamparados que tienen necesidad de compasión y justicia.
Santiago 2:1-7
En un sentido todo el capítulo 2 procede a desglosar esta preocupación. El tema del párrafo se expresa en el v. 1: "que vuestra fe…sea sin excepción de personas". La ilustración de los vv. 2-4 describe un contraste marcado entre dos clases de personas que entran en la asamblea de los creyentes. Obviamente representan los extremos de riqueza y pobreza. La tentación perenne, como aquí, es la de recibir con gran honra al rico y con desprecio al pobre.
Los vv. 5-7 prosiguen a enunciar el problema fundamental con tal favoritismo: "¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?" (2:5). De este versículo ha provenido el eslogan famoso de la teología de la liberación: "la opción preferencial de Dios por los pobres". Pero a menudo este eslogan se aplica por igual a los pobres cristianos y no cristianos. En el v. 5 Santiago explícitamente dice que los pobres que son ricos en fe y herederos del reino también son "los que le aman (a Dios)". Si bien los cristianos deben reaccionar con compasión frente a los pobres del mundo, independientemente de su cosmovisión, Santiago 2:5 no enseña nada acerca de una superioridad religiosa automática, basada en un nivel socioeconómico bajo.
Santiago 2:14-17
La segunda parte principal de Santiago 2 es más conocida por su exposición sobre la fe y las obras (2:18-26) y por las aparentes contradicciones con la enseñanza de Pablo sobre el mismo tema (por ej., Ro. 3:28; Gá. 3:11). Lo que frecuentemente se pierde de vista es que esta exposición es realmente una parte subordinada de la enseñanza más extendida sobre el uso correcto de las riquezas, iniciada ya en el v. 1 y continuada en los vv. 14-17. Este último pasaje evoca la situación de un creyente con mucha necesidad física quien no recibe nada de ayuda material de un compañero cristiano (2:15-16). Esta tragedia provoca a Santiago a calificar como muerta una fe sin obras (2:17).
Lo que es crucial para nuestros propósitos es notar que las palabras vacías que expresan el deseo que una persona esté bien, calentada y saciada de comida, sin ofrecerle ayuda alguna, ilustran una profesión vacía de fe cristiana (2:15-16). Así, también, los que profesan ser cristianos hoy y tienen ingresos de sobra —es decir, una mayoría considerable de creyentes en Norteamérica y Europa Occidental— saben de las desesperantes necesidades humanas al nivel local y global, pero no donan nada de sus ingresos para ayudar a los menesterosos del mundo, deben preguntarse si su profesión de fe saldrá aprobada ante el tribunal divino.
Santiago 4:13-17
Este pasaje se dirige a los comerciantes que probablemente formaban parte de la pequeña clase media del mundo antiguo. Tienen suficientes recursos para hacer viajes de negocios y pasar un año en una ciudad en el extranjero. El v. 15, al proveer el antídoto de la planificación que no reconoce cuán impredecible es la vida (4:14), exhorta a estos empresarios a decir: "Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello". Es de suponer que Santiago no esperaría que los no cristianos dieran lugar a la voluntad de Dios en sus planes, sin que primero llegaran a ser creyentes.
De modo que, es probable que había por lo menos un puñado de cristianos relativamente prósperos en las comunidades de Santiago, y que estos versículos se dirigen a ellos. Sus actitudes, sin embargo, no son consecuentes con sus compromisos religiosos, ya que viven un "ateísmo práctico". Los vv. 16-17 concluyen el pasaje, no condenando de una vez a estos comerciantes, sino recalcando el carácter pecaminoso de su conducta. Al tomar en cuenta la voluntad de Dios en su proceso de planificación, pueden arrepentirse de ese pecado.
Santiago 5:1-6
En este párrafo llegamos a la enseñanza más dura y clara de Santiago contra los ricos no cristianos que oprimen a los destinatarios de la epístola. Si la conducta opresiva de los ricos, expuesta en los vv. 4-6, continúa sin arrepentimiento, conducirá a su condenación escatológica, descrita como "miserias" grandes, dignas de llanto y aullidos (5:1). El problema no es que estos individuos han amontonado riquezas en sí, sino que han acumulado riquezas ociosas, que por eso se han podrido, están comidas de polilla y se han oxidado (5:2-3; cp. Mt. 6:19-21).
Los vv. 4-6a luego enumeran algunos pecados más específicos que los terratenientes han cometido contra los trabajadores cristianos. Primero, no han pagado ciertos sueldos (5:4). Segundo, y en marcado contraste, ellos han "vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos" (5:5a). Tercero, han condenado y asesinado a personas inocentes (5:6a). Es decir, han quitado el sustento de los obreros y los han consignado a la esclavitud, a la profunda pobreza o a la cárcel de los deudores.
Santiago 5:7-11
Muchos han leído a Santiago como si se limitara a animar a los oprimidos de su comunidad a ser pacientes porque el Señor pronto regresaría para reivindicarlos ante sus opresores (5:7-9). Claro, este tema está presente. Sin embargo, los vv. 10-11 sugieren que hay más que los cristianos comprometidos pueden y deben hacer ahora. Santiago nos anima a tomar como ejemplos de paciencia ante el sufrimiento primero a los profetas y luego a Job. Pero éstos son dos ejemplos curiosos de la paciencia, si lo que Santiago tiene en mente se limita a una espera pasiva. Tamez con razón habla de una "paciencia militante".
Lo que se destaca específicamente en el v. 10 es el discurso profético, y ese discurso era notorio por su retórica de denuncia contra los injustos y su injusticia, aun dentro de la comunidad de los que profesaban ser parte del pueblo de Dios. Se podría decir que Santiago, como Jesús antes de él, elige una "opción profética" y rechaza tanto la revuelta violenta de los zelotes como el separatismo quietista de los esenios. Juntos, los dos ejemplos en los vv. 10-11 sugieren fuertemente que los cristianos hoy deben:
Conclusiones sobre la Epístola de Santiago
Sería ir demasiado lejos decir que Santiago no conoce a nadie que sea rico y a la vez cristiano. Pero claramente aquellos miembros de la comunidad a quienes él se dirige como ricos tienen que conducirse en ciertas maneras, reconociendo la temporalidad de sus riquezas, no buscando o recibiendo favoritismo de ninguna índole y dejando lugar para que la voluntad soberana de Dios anule los planes económicos que pudieran hacer.
La mayoría de la comunidad de Santiago, sin embargo, parece ser relativamente pobre y a veces aun explotada y oprimida. La comunidad entera es llamada a cuidar a sus más necesitados: el huérfano, la viuda o la persona sin ropa adecuada o comida diaria. Los que tienen aun una cantidad modesta de bienes de sobra con que podrían ayudar a los menesterosos, pero rehúsan hacerlo, demuestran por ello que no son realmente cristianos, sea cual fuere la profesión que hayan hecho. Se debe denunciar la injusticia social siempre, aun cuando su abolición completa aguarda el retorno de Cristo.
Notas y referencias
- Gerhard Krodel, Acts (Minneapolis: Augsburg, 1986), p. 95.
- Bonnie V. Thurston, Spiritual Life in the Early Church (Minneapolis: Fortress, 1993), p. 23.
- Jacques Dupont, "The Poor and Poverty in the Gospels and Acts" en Michael D. Guinan, trad., Gospel Poverty: Essays in Biblical Theology (Chicago: Franciscan; rev. ed., Nueva York: Paulist Press, 1977), pp. 32-34.
- F. F. Bruce, The Book of the Acts, ed. rev. (Grand Rapids: Eerdmans, 1988), p. 74.
- William J. Larkin, Jr., Acts (Leicester y Downers Grove: InterVarsity Press, 1995), p. 83.
- Guinan, Gospel Poverty, p. 67.
- Francis X. Martin, "Monastic Community and the Summary Statements in Acts", en M. Basil Pennington, ed., Contemplative Community (Washington: Cistercian, 1972), p. 46.
- Richard N. Longenecker, "The Acts of the Apostles", en Expositor's Bible Commentary (Grand Rapids: Zondervan, 1981), vol. 9, p. 314.
- Larkin, Acts, p. 100.
- John B. Polhill, Acts (Nashville: Broadman Press, 1992), p. 220.
- I. H. Marshall, The Acts of the Apostles (Leicester: InterVarsity Press; Grand Rapids: Eerdmans, 1980), p. 336.
- Hans Conzelmann, Acts of the Apostles (Philadelphia: Fortress Press, 1987), p. 199.
- Peter H. Davids, The Epistle of James (Exeter: Paternoster Press; Grand Rapids: Eerdmans, 1982), pp. 2-22.
- Davids, Epistle of James, p. 29.
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- Michael J. Townsend, The Epistle of James (Londres: Epworth, 1994), p. 15.
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- Elsa Tamez, The Scandalous Message of James (Nueva York: Crossroad, 1990), pp. 52-56.
- James B. Adamson, James: The Man and His Message (Grand Rapids: Eerdmans, 1989), p. 257.
Fuente: Blomberg, Craig L. "Las posesiones materiales en el cristianismo primitivo". Kairós, N.º 25 (Julio–Diciembre 1999), pp. 7-44. Artículo de libre circulación publicado en revista académica de teología. Reproducido para edificación de la comunidad cristiana de habla hispana en Nexo Cristiano. Este artículo forma parte de las conferencias bíblicas del SETECA, impartidas por el Dr. Blomberg del 11 al 13 de agosto de 1998.
Sobre el autor: Dr. Craig L. Blomberg
Ph.D. (Universidad de Aberdeen) — Profesor Emérito Distinguido de Nuevo Testamento, Denver Seminary (Colorado)Craig L. Blomberg es uno de los eruditos evangélicos del Nuevo Testamento más reconocidos del mundo angloparlante. Sirvió durante más de treinta años como Profesor Distinguido de Nuevo Testamento en Denver Seminary (Littleton, Colorado), especializándose en los Evangelios, las parábolas de Jesús y los escritos de Lucas-Hechos. Obtuvo su B.A. en Augustana College (Illinois), su M.A. en Trinity Evangelical Divinity School y su Ph.D. en la Universidad de Aberdeen, Escocia. Antes de unirse a Denver Seminary fue investigador senior en Tyndale House, Cambridge.
Es autor o editor de más de treinta libros y más de 150 artículos académicos. Entre sus obras destacan: The Historical Reliability of the Gospels, Interpreting the Parables, Neither Poverty nor Riches: A Biblical Theology of Possessions, A New Testament Theology (Baylor, 2018) y comentarios sobre Mateo, 1 Corintios y Santiago. Fue miembro del Comité de Traducción de la Nueva Versión Internacional (NIV) y del equipo de la edición del 35.º aniversario del NIV Study Bible.
Revisado por el equipo de Nexo Cristiano
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octubre 01, 2026
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